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viernes, 11 de septiembre de 2015

¿DE VERAS QUE SE HA HALLADO LA ATLÁNTIDA EN DOÑANA?

Suponer que se ha encontrado la Atlántida es mucho suponer, sobre todo, si no se han realizado las oportunas excavaciones y dataciones arqueológicas para evidenciarlo. Decía el sociólogo italiano Marcello Truzzi: "Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias". De nuevo, como cada cierto tiempo, ha surgido alguien que anuncia ser, nada más y nada menos, el afortunado descubridor de los restos pertenecientes a la utópica ciudad imaginada por el filósofo griego Platón en los diálogos de Timeo y Critias (360 a.C.), y que situó más allá de las columnas de Hércules. La Atlántida, guste o no, cae de lleno en el mundo de los mitos: un hábitat ideal ocupado por una sociedad floreciente y pacífica gobernada por una noble dinastía real y que, al final, es destruido por causas naturales atribuidas a la acción de los dioses (metáfora de la destrucción del mundo).  

Reconstrucción de la capital de la Atlántida según Platón

Estos días hemos leído la noticia del presunto descubrimiento de la Atlántida en diversos diarios digitales y en redes sociales. Y mucha gente se lo cree... Al parecer, un empresario gaditano de nombre Manuel Cuevas (no es arqueólogo, ni historiador ni geólogo), observando unas fotos tomadas por satélite a 700 km de altura, afirma haber localizado restos de una gran ciudad antigua en la zona del pinar de La Algaida, junto a la desembocadura del Guadalquivir, en las proximidades de Doñana. Según indica, hay cuatro grandes edificios (uno mediría 360 m por 180 m) y una enorme ciudad de una extensión de 8 km cuadrados. Deduce que el conjunto podría tener no menos de 2.500 años de antigüedad. "Creo en un 99% que he encontrado la Atlántida", asegura sin el menor titubeo. Su "hallazgo" lo ha comunicado a la Junta de Andalucía para que proceda en consecuencia...


Las imágenes observadas por Manuel Cuevas

La Atlántida ha sido ubicada en infinidad de lugares geográficos (Azores, Liberia, Santorini, Troya, Bolivia, Creta, Islandia, Canarias, Antártida, etc.) El tema, sugerente donde los haya, ha sido fruto de mucha especulación pseudocientífica. Se han publicado un sinfín de artículos y libros sensacionalistas, donde el rigor brilla por su ausencia, siendo sustituido por creencias a cual más delirante, como que los extraterrestres mantuvieron contacto con los atlantes o que estos fueron seres perfectos huidos de un lejano planeta en peligro de extinción. He conocido también a personas que afirman ser reencarnaciones de antiguos atlantes o que, en trance, canalizan mensajes de ellos, habitantes hoy de una dimensión espiritual, convertidos casi en maestros angelicales. Asimismo, no podemos olvidar la influencia ejercida por obras como La doctrina secreta y Antropogénesis de la reconocida ocultista Helena P. Blavatsky, quien sostenía que los atlantes eran de raza aria.


Algunas obras dedicadas a la Atlántida

FINDING ATLANTIS

No es la primera vez que alguien sitúa la Atlántida en Doñana tras consultar imágenes tomadas por satélite. En 2004, el ingeniero alemán Rainer W. Kühne utilizó espectro de teledetección sobre unas fotos de la marisma de Hinojos, en el coto de Doñana, y creyó descubrir una supuesta formación artificial compuesta por estructuras rectangulares y anillos concéntricos a su alrededor, muy similar a la descripción de Platón sobre la Atlántida. Escribió sobre ello en un reportaje para la revista American Antiquity (editada por la Society for American Archaeology). El presunto hallazgo atrajo la atención del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) y de Richard Freund, arqueólogo de la Universidad de Hartford (Connecticut, EE.UU.), quien emprendió un ambicioso proyecto: buscar la Atlántida in situ con medios tecnológicos y con la cooperación de diversos expertos. Los resultados, nunca concluyentes, vieron la luz en el documental Finding Atlantis (En busca de la Atlántida), producido por James Cameron y emitido por National Geographic en junio de 2011.


Richard Freund, durante el rodaje de Finding Atlantis

Dos de los especialistas que participaron con Freund son buenos amigos míos: los investigadores onubenses Juan Antonio Morales González (doctor en geología) y Claudio Lozano Guerra-Librero (doctor en historia y arqueólogo subacuático), con quienes me he reunido en numerosas ocasiones para hablar de la cuestión. Algunas de dichas reuniones las hemos mantenido en mi casa, aparte de haber asistido a diversas conferencias que ambos han impartido en el ámbito universitario y en el Museo Provincial de Huelva. También les entrevisté para incluir sus opiniones en un artículo que titulé: ¿La Atlántida en España? Hablan los investigadores españoles del equipo de National Geographic, y que vio la luz en la revista Más Allá de la Ciencia (nº 271, septiembre 2011). Ellos han aclarado en todo momento que no han buscado la Atlántida, sino que han puesto los medios técnicos y han aportado sus amplios conocimientos en sus respectivas áreas para contribuir a la investigación encabezada por Freund. Y lo han hecho sin cobrar nada. Conviene aclarar ambas cosas porque en su momento les llovieron críticas muy injustas de "colegas" del ámbito académico. "Como estamos trabajando con un mito y un enigma arqueológico de primera magnitud, me he encontrado de todo, desde gente que, sin haber visto siquiera el documental o haberse aproximado a los datos, se ha mofado de nuestro trabajo y lo ha criticado gratuitamente porque aparece la palabra Atlántida, hasta gente con auténtico peso específico en ciencia que me ha felicitado personalmente y me ha transmitido coraje y empeño para contribuir a la resolución de enigmas, de la naturaleza que sean, aplicando el método científico y una importante carga de trabajo serio", me explicó Claudio Lozano.  

Juan A. Morales, Moisés Garrido y Claudio Lozano

Tampoco ambos comparten las conclusiones expuestas por Freund en el citado documental. ¿Qué hicieron, entonces, durante el tiempo que formaron parte del equipo de National Geographic?, les pregunté: "Básicamente, hemos realizado una campaña de teledetección aplicando un sónar de barrido lateral de alta resolución sobre ciertos sectores de la desembocadura del Guadalquivir, me respondió Claudio. Este sistema permite realizar una precisa cartografía del fondo. Hemos documentado la existencia de formaciones geológicas fracturadas. Su morfología, composición y ubicación en un contexto geográfico que ha sido ocupado por diferentes horizontes culturales invita a pensar que, en el momento en que esas formaciones estuvieron emergidas, pudieron surtir de roca constructiva a los asentamientos cercanos; es una posibilidad. Hay que señalar que no hubo nunca la premisa de la búsqueda de la Atlántida en nuestro proyecto como objetivo de la investigación".         

La responsabilidad de Juan Antonio Morales fue localizar en la costa de Chipiona unas posibles ruinas sumergidas, después de que varios buceadores aficionados comentaran que habían presenciado muros, pavimentos y escaleras. "Para esta misión empleé un sónar de barrido lateral de la Universidad de Huelva, navegando en líneas paralelas hasta cubrir una amplia zona previamente delimitada", me explicó. No encontraron indicadores evidentes de ninguna cultura ancestral, aunque existen indicios de navegación en la zona desde épocas remotas y los yacimientos arqueológicos del entorno indican la presencia de un ámbito social y cultural que, seguramente, participaba de rutas de navegación muy antiguas con el Mediterráneo Oriental. "Lo que encontramos fue una formación geológica que no había sido descrita con anterioridad. La disposición de los estratos hace que parezcan muros, pavimentos o escaleras, cuando no son más que simples formaciones geológicas. Es fácil entender que personas no especialistas en geología, o especialistas en una inspección preliminar, incluyéndome a mí, creyeran ver la mano del hombre en estas estructuras", señala Morales. Concretando, el muro no es más que un estrato geológico más resistente que se ha erosionado menos y que sobresale del fondo. Por su parte, los escalones y pavimentos se han formado debido a que esos estratos geológicos, aun siendo resistentes, también pueden ser combatidos por un fuerte temporal, tumbándolos a modo de fichas de dominó y formando escaleras y pavimentos de origen natural. "Explicación geológica completamente natural", concluye Morales. En los análisis que llevó a cabo, comprobó que se trata de rocas cuarcíticas (compuestas por un 95% de cuarzo), muy duras por tanto, por eso han resistido los embates del mar y han quedado de pie, mientras que el resto formado por pizarra se erosionó rápidamente.

¿Escaleras? ¡No! Estructuras geológicas

No existe, pues, el más mínimo indicio en la zona de una supuesta civilización atlante. Lo único que considera probable el geólogo onubense es que el final de la cultura tartésica estuvo marcado por un tsunami, hecho sobre el que pudo fundamentarse el mito de la Atlántida. Según Claudio, las noticias sobre la destrucción de los posibles asentamientos tartésicos costeros por el tsunami del siglo VI a.C. en Huelva, junto con los yacimientos del Bronce Medio arrasados en el 1.000 a.C. y los del Neolítico-Calcolítico en el 2.500 a.C. en Doñana, permanecían en el imaginario colectivo de los habitantes del actual territorio de Huelva, llegando su leyenda oral a Grecia a través del comercio mediterráneo y siendo empleados por Platón en sus textos políticos como alegoría mítica, denominada la Atlántida. "Aunque también cabe la posibilidad de que existiera en esta zona una cultura anterior, como muestran las evidencias de una minería del cobre y una actividad agrícola durante el tercer milenio a.C. en la zona, que también estuvo afectada por otro tsunami hace unos 4.500 años", añade el geólogo.

Para ambos científicos, la experiencia con National Geographic fue muy enriquecedora tanto a nivel personal como profesional. El documental cumplió su objetivo, que es entretener y estimular el conocimiento sobre determinadas cuestiones que permanecen rodeadas de grandes incógnitas. Aunque los dos coinciden en que la Atlántida es un mito, consideran que hay muchos misterios que merecen la pena investigar con las herramientas que nos ofrece la ciencia. "Casi todos los mitos poseen una base real, de modo que dilucidar la parte material de esa posible base es un trabajo científico, delicado y difícil. Nadie dijo que abordar misterios o hipótesis científicas fuera fácil, pero tampoco nadie dijo que no pudiera hacerse con seriedad, con pasión y sin complejos", puntualizó Claudio. Las investigaciones, según me dejaron claro durante la entrevista, deben continuar. Por cierto, lo que vio Kühne en las imágenes satelitales no tenía absolutamente nada que ver con la supuesta Atlántida. Eran estructuras agrarias de época árabe...

¿Y AHORA QUÉ?

Cuando me enteré de la noticia que estos días se ha transmitido por doquier sobre el supuesto hallazgo de la Atlántida, aunque no le di la menor credibilidad, quise ponerme en contacto con Juan Antonio Morales, que conoce muy bien toda la zona debido a sus exhaustivos estudios geológicos, y así saber qué opina al respecto. "Dicha afirmación ha de ser comprobada", fue lo primero que me dijo. ¿De dónde ha sacado el señor Cuevas que las estructuras que ha observado en esas imágenes corresponden a 2.500 años a. C. (período calcolítico)? ¿Acaso lo ha datado? Evidentemente, no. "Es más, la Algaida no se había formado en esa fecha, según las dataciones de mi compañero geólogo Antonio Rodríguez (ver la figura adjunta). Lo más seguro es que corresponda a algún poblado fenicio, turdetano o romano. En todas esas épocas, la Algaida existía (geológicamente probado) y estaba poblada (documentalmente hablando)", me responde. Afirmar que existe un enorme estuario que llegaba hasta Sevilla es señal de no haber leído los trabajos geológicos que demuestran lo contrario (en el cuadrado A del gráfico puede observarse hasta dónde llegaba la marisma en el 2.500 a.C.). Asimismo, el "descubridor de la Atlántida" sostiene que las estructuras están cubiertas por un depósito marino. Según Morales, "probablemente sea la tsunamita fini-tartésica (C) pero también hubo dos tsunamis en el periodo romano, además del de 1.755. Si no datamos no sabemos cuál es".


Gráfico realizado por el geólogo Antonio Rodríguez 
(Cedido por Juan A. Morales a Moisés Garrido)

En definitiva, semejante afirmación ha de ser probada, corroborada, demostrada fehacientemente. Lo demás, o sea, sacar una conclusión a priori, es confundir al personal. "Todo el mundo puede ver, pero no todo el mundo sabe interpretar. En esto hay muchas cosas que comprobar. Imagino que alguien pondrá manos a la obra para hacer esas comprobaciones", agrega Morales.

Así están las cosas y así se las hemos contado. Y allá cada cual con sus creencias... y sus pretendidos "hallazgos".

(Por Moisés)

4 comentarios:

  1. Hola, Moisés:

    En primer lugar, enhorabuena por el artículo sobre la Atlántida. Muy bien documentado y escrito.

    Si te parece bien, me gustaría comentar algunos puntos, que quizá puedan ser de interés para el lector y para quienes estén imbuidos por el mito de la Atlántida.

    1. Me resulta de gran interés, y llama mucho la atención, que el guionista y director de la película-saga de Avatar haya producido el documental sobre la Atlántida. Quienes llevamos tiempo investigando a este director de cine, James Cameron, conocemos bien su interés por la mitología. De hecho, la película Avatar, como he mostrado en uno de mis últimos libros, está basada en multitud de mitos ancestrales.

    2. Para quienes nos dedicamos a la psicoterapia de orientación junguiana e investigamos el funcionamiento de la psique humana nos resulta familiar este tipo de fenómenos, dado que los encontramos de forma habitual en la consulta (en la vida ordinaria): que, en los orígenes de un supuesto hallazgo, cuando aún no se tienen conocimientos ciertos (científicos), una imagen arquetípica proveniente de la psique inconsciente sea proyectada al exterior. En realidad, toda teoría científica se basa en una imagen arquetípica, en un elemento estructural de nuestra psicología, pues toda teoría científica, en última instancia, está asentada en presupuestos arquetípicos (que son los que nos permiten conocer). Ahora bien, mientras que una teoría científica se basa, como dicen los investigadores que citas en tu artículo, en investigaciones, trabajos de campo, etc., es decir, en la aplicación del método científico, lo que implica una elaboración consciente del fenómeno; en el caso de las proyecciones inconscientes, el individuo pone en el objeto algo que, en realidad, nunca estuvo allí. Dicha imagen arquetípica, es decir, procedente de su psique inconsciente, habla más de la persona que proyecta que del objeto sobre el que se proyecta. En el caso que nos ocupa, la Atlántida que cree haber descubierto Manuel Cuevas es más una imagen de su psique inconsciente que un supuesto hallazgo arqueológico. Desde luego, como también afirma Claudio Lozano, todo mito se fundamenta en un hecho; y toda proyección tiene como estímulo también un objeto, pero un objeto que no es conocido aún, que resulta enigmático y que atrae a la consciencia con una fuerza que proviene, en realidad, de la propia imagen arquetípica proyectada (o sea, del psiquismo del observador).

    3. El mito de la Atlántida, desde un punto de vista psicológico, está emparentado con el de Avalon, de la saga artúrica y que se cree localizado geográficamente en Glastonbury; con el del Paraíso bíblico, con el Pardes caldeo o con la Jerusalem celeste. Todos ellos representan, en realidad, el Axis Mundi, el eje del mundo. Son una expresión de lo Inconsciente Colectivo, de la Totalidad de la Psique que habita en el ser humano. Por eso reaparecen una y otra vez a lo largo de la historia de la humanidad. Sucede algo semejante con el Árbol del Mundo que, desde un cierto punto de vista, simboliza y apunta a la misma realidad. Esto nos permite comprender el motivo psíquico subyacente a que la Atlántida se haya querido ubicar en infinidad de lugares geográficos (Azores, Liberia, Santorini, Troya, Bolivia, Creta, Islandia, Canarias, Antártida, etc.) porque, todos ellos, son una expresión material, terrenal o geográfica de una imagen primordial, esto es, de un arquetipo. Ni más, ni menos, que del arquetipo central en la psique humana: el Sí-Mismo.

    4. Lamentablemente, la primitiva tendencia a reducir el símbolo o mito a su dimensión liberal provoca los más enconados fanatismos y, al mismo tiempo, la reactivación de fenómenos como el que describes en tu artículo, Moisés. Es en la psique humana en donde se podemos descubrir la mítica Atlántica, no en un concreto lugar de la realidad material.

    Un abrazo

    José A.


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    1. Interesante puntos, José Antonio. Los subrayo. Los mitos tienen una importancia capital al nivel psíquico y en el Imaginario colectivo (y pongo "Imaginario" con mayúsculas, asignándole el significado que le da Patrick Harpur en su fantástica obra "Realidad Daimónica"). Los mitos cumplen una función. Y qué duda cabe que el mito de la Atlántida se halla arraigado en lo más profundo del inconsciente colectivo, como alegoría del paraíso perdido, del edén. Es un lugar mítico existente en un tiempo mítico. Por eso, cuando intentamos ubicar la Atlántida en un lugar físico y en un tiempo concreto, estamos destruyendo el mito, estamos arrancándole su esencia y la profunda verdad simbólica que pretende expresar. Literalizar o buscar la historicidad de los mitos -ocurre también con el Grial- es un error tremendo. Tú lo has definido perfectamente en el punto 3. Gracias por tu aportación. Un abrazo, Moisés.

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  2. Magnífico artículo!! Enhorabuena Moisés

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    1. Muchas gracias, amigo Diego. Un fuerte abrazo, Moisés.

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