UN RINCÓN VIRTUAL QUE OBSERVA LA REALIDAD CON OTROS OJOS...

jueves, 21 de diciembre de 2017

EN MIS RATOS LIBROS (XXII): "PONGAMOS QUE HABLO DE JESÚS" (Óscar Fábrega Calahorro)

Exhaustivo, obsesionado con el dato y brillantemente desmitificador. No encuentro mejores calificativos para definir en pocas palabras al escritor Óscar Fábrega Calahorro (Almería, 1976). Y eso es lo que hace que sus obras sean densas y reflexivas, estén repletas de referencias y expongan los hechos desde una perspectiva imperiosamente crítica a nivel historiográfico. El autor, licenciado en Humanidades y amante de la filosofía, la antropología y los enigmas, huye del discurso dominante y no busca el aplauso. Busca la verdad. Y, muchas veces, esa verdad resulta incómoda para la mayoría. Especialmente, si tiene que ver con las cuestiones de fe, ya que pueden descubrirse cosas —sobre todo, falacias— que supondrían un duro varapalo para el creyente acrítico. En Pongamos que hablo de Jesús (Planeta, 2017), el autor nos invita a un viaje fascinante a través de la poliédrica figura de uno de los personajes más influyentes de la historia. Pero lo hace hurgando en la cara oculta, en esos aspectos controvertidos que se hallan descritos en el Nuevo Testamento. Busca entre líneas aquellos datos que para la mayoría pasan desapercibidos y saca a la luz las graves contradicciones que cometen los cronistas evangélicos. También bucea en las fuentes extrabíblicas para hallar posibles vestigios de su existencia histórica. Aunque en las más de 800 páginas del libro se adentra en otros terrenos inhóspitos, tratando de reflejar el enfoque mitista —que cuestiona la historicidad de Jesús— y de presentar al lector las múltiples lecturas e interpretaciones que tiene un personaje tan decisivo —y tan manipulado— en nuestro contexto occidental. Ciertamente, sabemos muy poco sobre Jesús. "El problema principal es que, dada la tremenda ausencia de material fidedigno, se pueden construir, con relativa coherencia, versiones contrapuestas de este mismo personaje. Y no digamos si relajamos el criterio y dejamos correr la imaginación", reconoce Fábrega en el prólogo de su excelente ensayo.

Desde su ateísmo, que confiesa abiertamente en las primeras páginas —"No creo. Soy un no creyente", afirma—, realiza una labor de investigación intachable (y envidiable para cualquier historiador y teólogo crítico). No se puede decir que sea un libro escrito desde la pataleta de un increyente enojado. Al contrario, es una obra muy currada, esclarecedora y sagaz. Fruto del sabio manejo de mucha y buena información y de bastantes horas de análisis y reflexión. Se agradece. Asimismo, desmenuza todas las versiones habidas y por haber sobre Jesús. Efectúa, a su vez, un delicioso recorrido por el judaísmo, el cristianismo primitivo, los Evangelios apócrifos, el Talmud, etc. Deconstruye certeramente muchas ideas que se han propagado durante dos milenios de cristianismo. Precisamente, los Evangelios están repletos de "ficciones religiosas", como él denomina a todos esos inventos y deformaciones añadidos por los autores de tales textos bíblicos, cuyo fin no fue otro sino adornar con elementos fantásticos a un Jesús que no tenía nada de especial. "Fue alguien insignificante. Uno más. Un judío marginal", asegura Fábrega.

Asimismo, los años perdidos de Jesús —su vida oculta— dan mucho juego para todo tipo de especulaciones. ¿Estuvo, quizá, en la India y se hizo budista? ¿Acaso viajó a Egipto y perteneció a alguna secta iniciática convirtiéndose en un fabuloso mago o taumaturgo? Fábrega examina todas estas fantásticas elucubraciones reflejadas en obras ocultistas, esotéricas y, supuestamente, reveladas que florecieron desde finales del siglo XIX. Son, según asegura, los 'apócrifos modernos'. "Pese a la falsedad manifiesta de todos estos documentos, merece la pena hablar un poquito de ellos, de sus autores y de sus extravagantes propuestas", alega. Y lo hace francamente bien, con el tono desmitificador que el asunto merece.

Jesús y el sexo, su relación con María Magdalena, la secta de los esenios, los milagros, la pasión, la resurrección, la tumba de Cachemira, el Libro de Urantia y muchos otros asuntos de vital importancia literaria, teológica e histórica son abordados con rigor por el autor con el ánimo de que el lector conozca a fondo todo lo que guarda relación con Jesús, tanto el personaje histórico como el mítico, y con el surgimiento y expansión del cristianismo. En definitiva, estamos ante una obra excepcional, que recomiendo absolutamente, y más en estas fechas navideñas —en pleno solsticio de invierno—, en las que los creyentes rinden culto a un personaje clave en el devenir histórico de los dos últimos milenios y que aún sigue despertando pasiones, encontronazos... y magníficos trabajos como el publicado por este tenaz investigador y escritor almeriense. Disfruten, pues, de su lectura, sea usted creyente o increyente, cristiano o devoto de otra confesión religiosa. Aprenderá y le hará pensar, que es lo que tiene que ofrecer un buen libro como el que nos ocupa. 


ÓSCAR FÁBREGA Y MOISÉS GARRIDO (19-11-17)

(Por Moisés)

lunes, 18 de diciembre de 2017

MAJESTIC-12: MENTIRAS QUE SOLAPAN VERDADES

El pasado 11 de diciembre, se cumplían treinta y tres años del inicio de una gran mentira ufológica. Todo comenzó con la recepción en el domicilio de un productor de televisión llamado Jaime Shandera de un peculiar paquete. El envío, sin remitente y procedente de Nuevo México, era una película en blanco y negro sin revelar. Al parecer, el film contenía ocho imágenes de documentos sobre la creación, por parte del presidente de los Estados Unidos Harry Truman, de un comité de científicos y militares denominado "Majestic 12" (también conocido como MJ-12), cuyo fin era indagar en torno a un supuesto estrellamiento de una nave alienígena y a la recuperación de sus ocupantes en Nuevo México en el año 1947, aludiendo al archiconocido estrellamiento de Roswell.

Shandera, quien además de dedicarse profesionalmente al ámbito audiovisual era muy aficionado a la ufología, decidió compartir tan impactante información con William L. Moore y Stanton T. Friedman, dos ufólogos con una dilatada experiencia en el campo de los "no identificados". "Este es un documento de alto secreto sólo para ser leído, que contiene información clasificada, esencial para la seguridad nacional de los Estados Unidos", rezaba  un fragmento de este informe datado el 18 de noviembre de 1952 y que iba dirigido al recién electo presidente Dwight Eisenhower. En él aparecían los nombres y cargos de militares, políticos y científicos implicados en el asunto, así como la firma de Harry Truman avalando el comité. Precisamente, sería la rúbrica presidencial y la biografía de algunos de los miembros del MJ-12 lo que haría dudar de su autenticidad a algunos investigadores, aunque no fueron los únicos elementos que pusieron en tela de juicio este caso.

Indagando en torno al documento, Phillip Klass periodista y escéptico ufólogo norteamericano, cayó en la cuenta de que la firma del presidente había sido copiada de una carta enviada por Truman al científico Vanevar Bush, en 1947. Por otro lado, la tipografía de las letras que aparecían en los documentos se correspondía a una máquina de escribir fabricada en el año 1963, con lo que la fecha de envío del documento no coincidía con la fecha real de su creación.

Donald Menzel, profesor de Astrofísica de la Universidad de Harvard, si bien negaba oficialmente el fenómeno OVNI, pertenecía a este "selecto" grupo, aunque según indagaciones hechas por el propio Friedman, no solo poseía una "acreditación de Alto Nivel" de la CIA, sino que además había colaborado para diversos proyectos gubernamentales.

"Había realizado trabajos consultivos de muy alta clasificación para muchas corporaciones importantes de Estados Unidos, mantuvo estrechas relaciones con otros científicos del MJ-12, y asesoró al gobierno en muchos proyectos secretos. Incluso había viajado a Nuevo México entre 1947 y 1948 por cuenta gubernamental", comenta el escritor e historiador Juan José Sanchez-Oro en El Pacto. Reptilianos y Gobiernos. Un mito contemporáneo, obra desmitificadora en la que, entre otros asuntos, alude al MJ-12.

Sin embargo, los propios ufólogos que en primera instancia se hicieron eco de estos sorprendentes documentos, es decir, Shandera, Stanton y Moore, también han sido objeto de debate. Para Moisés Garrido, no hay duda de que William L. Moore actuó de forma ambigua movido por intereses personales. Moore, además de haber sido coautor junto a Charles Berlitz de dos libros "con claros fines manipulativos"El Incidente (primer libro sobre Roswell) y el Experimento Filadelfia: Proyecto Invisibilidad, su relación de conveniencia con el agente Richard Doty le delataba como intoxicador. "Recordemos que Moore confesó, durante el Annual MUFON UFO Symposium celebrado en Las Vegas en julio de 1989, haber colaborado con un oficial de inteligencia llamado Richard Doty, quien le proporcionó informes secretos a cambio de difundir información falsa entre los ufólogos con el objetivo de intoxicar a la opinión pública", asegura Garrido en Ovnis. Del espacio exterior al espacio interior, obra en la que hace una reflexivo análisis sobre la ufología y la esquiva naturaleza del fenómeno OVNI.

Llegados a este punto, cabe preguntarse: ¿Por qué tomarse tantas molestias en semejante labor desinformadora que implicaría a diversas personas de varios estamentos civiles y militares?  Quizá, la respuesta más lógica sería la de servir de tapadera a otros asuntos más terrestres y secretos. "Bajo el nombre de Proyecto Hermes, los EEUU lanzaron varios cohetes tripulados por monos. Según Grégory Kennedy —que fue director del Museo Americano del Aire y del Espacio, del Instituto Smithsoniano— entre junio de 1947 y junio de 1948, se efectuaron cuatro lanzamientos de V-2 con monos vivos en su interior , aseguraba el periodista y escritor Javier Sierra hace unos años, tras estudiar concienzudamente este asunto. Plantea que, quizá, uno de estos objetos pudo haber sido el que se estrelló en Roswell y, dado el secretismo de dicho proyecto, se prefirió lanzar una cortina de humo con el pretexto alienígena para desviar el origen real del estrellamiento. De hecho, esta hipótesis también fue defendida por miembros de la organización Ground Saucer Watch, quienes pudieron comprobar que un supuesto alienígena calcinado que aparecía en una foto, se trataba en realidad de un mono.

Pese a dichas indagaciones, a día de hoy muchos interesados en el fenómeno OVNI creen que tanto los documentos del MJ-12 como su contenido son totalmente fidedignos. La cantidad de material que surgió para hilar esta mentira y las veces que esta historia se ha contado como cierta, han pesado más que las pruebas que se han presentado en su contra, y es que como decía el tristemente célebre Joseph Goebbels, jefe de la campaña propagandística de Adolf Hitler, "una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad". Y tenía razón.

WILLIAM MOORE, JAIME SHANDERA Y STANTON FRIEDMAN

UNO DE LOS FOLIOS DEL DOCUMENTO MJ-12

(Por Claudia)

jueves, 14 de diciembre de 2017

NUEVAS ENTREGAS DE "VIDEOTECA DE LO INSÓLITO", NUESTRO CANAL DE YOUTUBE

No podemos más que agradecer enormemente el apoyo que estamos recibiendo desde que tuvimos la iniciativa de crear VIDEOTECA DE LO INSÓLITO, nuestro canal de YouTube. 55 vídeos subidos hasta el momento. Y más de 400 suscriptores. Muchos conocidos y desconocidos nos envían constantes felicitaciones y nos animan a seguir adelante con esta desinteresada labor. Creemos necesario rescatar de los archivos (tanto nuestros como de otros amigos que también están contribuyendo con sus generosas aportaciones) todo este material que forma parte de la historia de la divulgación del misterio en España. Consideramos importante que las nuevas generaciones, tanto de estudiosos como de aficionados a estas temáticas, conozcan las opiniones de los pioneros (Antonio Ribera, Ignacio Darnaude, José Mª Casas-Huguet, etc.), los debates que se han generado en distintas televisiones en torno a los OVNIs y los fenómenos paranormales, los reportajes y documentales previos a la era de internet, etc. Aunque también estamos rescatando programas inéditos emitidos en lo que llevamos de siglo, nuestro objetivo prioritario se centra en sacar a la luz programas, debates, conferencias y entrevistas pertenecientes a décadas anteriores, como los años 80 y 90 del pasado siglo. Este es nuestro compromiso y lo estamos llevando a cabo con mucha ilusión. Os invitamos, una vez más, a suscribiros a nuestro canal y seguir puntualmente nuestras actualizaciones. He aquí los vídeos que hemos subido recientemente: 

  

    


domingo, 3 de diciembre de 2017

40 AÑOS DEL 'I CONGRESO NACIONAL DE UFOLOGÍA' (BARCELONA): HISTORIA DE UNA RUPTURA INSALVABLE

Un día como hoy de hace cuarenta años, el 3 de diciembre de 1977, se inauguró el I Congreso Nacional de Ufología. El evento, celebrado en el Palacio de Congresos de Montjuïc (Barcelona), vino precedido de una enorme expectación. Y no era para menos, pues allí se dieron cita, ante más de 600 asistentes, destacados personajes del panorama ufológico como: Antonio Ribera —presidente del congreso—, Andreas Faber-Kaiser, Juan José Benítez, Julio Arcas, Alberto Adell Sabatés, Vicente-Juan Ballester Olmos, Félix Ares de Blas, Julio Marvizón, Enrique de Vicente, Carlos Murciano...

PARTICIPANTES DEL I CONGRESO NACIONAL DE UFOLOGÍA (Gentileza: Julio Marvizón)
Dicho congreso marcó un antes y un después en la ufología española. Y es que de allí surgieron dos posturas enfrentadas e incompatibles: una "racionalista" y otra "crédula". O, al menos, eso manifestaron algunos ufólogos que, por el hecho de elaborar gráficas y manejar estadísticas, se creyeron superiores al resto. Iban de investigadores serios. Los demás ufólogos, que mezclaban OVNIs y parapsicología, enfatizaban el carácter místico de los "encuentros cercanos" o hablaban de supuestas "bases submarinas", eran menospreciados o considerados ufólogos de segunda. Ballester y su cohorte —Alberto Adell, Félix Ares, Miguel Guasp, David G. López, José Tomás Ramírez y Ángel Salaverria— se erigieron, pues, en representantes de la ufología "racional" o "científica". Si no estabas con ellos, no valías para investigar. La ufología les pertenecía. Ellos eran la ufología...

Tanto es así que el CEI (Centro de Estudios Interplanetarios) sacó a la luz en febrero de 1978 las actas del congreso. Pero solo publicaron las "ponencias técnicas" presentadas por Ballester y los suyos. Los demás, se quedaban fuera, excomulgados por los "sumos pontífices" de la ufología ballesteriana (sector radical que, unos meses más tarde, quedó manifiestamente representado por el Consejo de Consultores de Stendek, creado en mayo de 1978). Aquello significó el cisma de la ufología española. En dichas actas parciales, que obran en mi poder, se vislumbra perfectamente la tendencia exclusivista de dichos señores, dotando a sus trabajos de un enfoque excesivamente cientificista, incluyendo numerosos diagramas, gráficas, fórmulas matemáticas y porcentajes estadísticos para aparentar rigor. Y el rigor es bueno, por supuesto. Y hay que luchar contra la charlatanería, el fraude y la desinformación. Pero no hay que radicalizar las posturas hasta el extremo de rechazar a priori los aspectos subjetivos, la vertiente paranormal u otras cuestiones mitológicas, porque entonces despojaríamos al Fenómeno OVNI de su esencia, ya que su naturaleza es tremendamente irracional, absurda y escurridiza. Y nos guste o no, todas las piezas que lo componen han de ser examinadas. Incluso el contactismo, pese a su carga pseudorreligiosa.

CARTEL OFICIAL DEL CONGRESO
"Este congreso significó, por desgracia para la racionalización del trabajo, el encuentro y la ruptura. En un evento en el que su organizador, Antonio Ribera, había querido dar cabida a todos los posicionamientos ante el fenómeno, desde la ufología científica al mesianismo extraterrestre, tenían que saltar chispas, pillando por medio a los centros y pequeños grupos. En el curso de una comunicación bastante aberrante que la visionaria Carole Ramis extendió por más de una hora, el sector vinculado al CEI dio materialmente 'la espantada', rompiendo en ese momento con el resto de la ufología nacional", escribió Ignacio Cabria en su imprescindible obra Entre ufólogos, creyentes y contactados (1993). La breve charla de Carole Ramis, que versó sobre el "Triángulo de las Baleares" y su relación con los OVNIs, fue impartida la tarde del domingo 4 de diciembre. La visionaria austriaca no podía imaginar que hablar de presuntas bases submarinas extraterrestres (un asunto ya viejo en ufología) iba a provocar tanta controversia, sembrando una confrontación entre los ufólogos que ha perdurado hasta hoy.       

¿Sirvió de algo aquel comportamiento infantil de los autoproclamados "ufólogos científicos" y el tratamiento sesgado que hacían de la información OVNI? Sí, para darnos cuenta del grave error que cometieron con su postura elitista, excluyente y petulante, convencidos de poseer la verdad absoluta y de que el resto la pifiaba siempre. Y con eso no estamos defendiendo las descabelladas ideas que allí pudieron difundirse (como no defendemos las falacias exopolíticas que ahora están tan en boga). Pero no cabe duda de que se perdió una oportunidad estupenda para un debate constructivo, sin las acaloradas reacciones que condujeron a posicionamientos extremistas y a una ruptura insalvable en la ufología hispana. Y es que, a pesar de la apariencia objetiva de las ponencias presentadas por los ufólogos "científicos", es bien sabido que el Fenómeno OVNI escapa a toda regla estadística, siendo imposible ajustarlo a gráficas, porcentajes, constantes, etc. A no ser, claro, que manipulemos los datos y escojamos del universo de casos únicamente aquellos que nos interesan para apoyar nuestras conclusiones... En fin, al margen de excesos, manipulaciones, apriorismos e intereses partidistas (los hubo en ambos bandos), hemos de subrayar lo añadido por Cabria en su mencionado ensayo: "Durante 1981 el Consejo de Consultores existe más como una entelequia que como una realidad, aunque su desaparición material tuviera lugar en 1982 (...) Al ser un colectivo de asesores científicos se exigía una titulación universitaria, pero esto implicaba un divorcio de la base social que componía la comunidad ufológica, de un nivel académico medio y bajo. Esta exclusividad era considerada por los grupos ufológicos como un menosprecio de la 'élite' hacia ellos, ignorando su experiencia en investigación de campo y su capacidad operativa. La división en dos bloques que se daban la espalda fue el lado negativo del proyecto del Consejo de Consultores de Stendek y de su opuesto, la Coordinadora de Estudios sobre el Fenómeno OVNI".      


Volviendo al citado congreso del 77, me parece acertadísima la aclaración de Antonio Ribera en el nº 20 de la revista Mundo Desconocido (febrero 1978): "Por la naturaleza misma del fenómeno OVNI, a caballo entre la realidad y el mito, no podía excluirse de entre los ponentes a personas de mentalidad abierta y dotadas de imaginación (extraña facultad desconocida para muchos científicos), e incluso a personas que se habían distinguido en el estudio de la fenomenología paranormal, pues desde Jacques Vallée ya no puede eliminarse la 'componente psíquica' e incluso la 'componente parapsicológica' del estudio de los OVNI". Se agradece que Ribera, un ufólogo que siempre se caracterizó por defender la hipótesis extraterrestre en su versión más genuina, manifestara algo así, permitiendo que la amplitud de miras se hiciera latente en el congreso. Es, por tanto, comprensible su cabreo respecto a la reacción de los ufólogos "científicos" durante la disertación de Carole Ramis. Así lo contaba en dicho artículo: "Esto provocó la desbandada general de los 'científicos', quienes, demostrando muy poca tolerancia ante las ideas ajenas y un grado de presunción y engreimiento notabilísimos, se fueron a la francesa, pese a haber sido invitados al Congreso con todos los honores, con hoteles de primera y viajes pagados. Pero, sin duda, todo esto se les debía. Ni se dignaron asistir a la cena de clausura". A continuación, Ribera se refirió a la carta que le remitió Ballester Olmos pocos días después del congreso, en la que el valenciano le confesó: "Nosotros aceptamos que cualquiera organice un congreso para exponer seriamente la problemática OVNI, pero tratar de equiparar las contribuciones de Ares y Calderón, de Guasp y Ramis o de Ballester (sic) y Faber no es admisible".

CAROLE RAMIS FUE MUY CRITICADA POR EL SECTOR RADICAL DE LA UFOLOGÍA
Pobre Antonio. Tuvo que dolerle bastante observar que el CEI, cofundado por él en 1958, ahora estaba tomado por ciertos "inquisidores" que ya no tenían el menor miramiento hacia su persona. Ni siquiera hacia Faber-Kaiser, en cuya revista Mundo Desconocido colaboraban. Además, algunos de ellos habían sido, en cierto modo, discípulos de Ribera. "La modestia no debe de figurar entre las virtudes predilectas de Ballester Olmos", manifestó el decano de los ufólogos españoles. Y agregó: "Me dio cierta tristeza —no me recato en decirlo— que unos jóvenes investigadores que se han formado en la lectura de mis libros (como Ares, al menos, reconoció noblemente), se mostrasen tan soberbios e intransigentes con opiniones ajenas que ellos miraban despectivamente (...) Pero ellos solo creen en ordenadores digitales. Éste es su dios (...) Todo esto, repito, es triste y descorazonador. Aunque, en el fondo, es infantil. Es una pataleta de 'repelentes niños Vicentes', que no entienden el lenguaje de la imaginación (Vallée sí lo entiende)".

Ribera reconoció que, cuando invitó a Ballester y su séquito al congreso de marras, no suponía que "además de científicos eran purísimas Vestales que velaban el fuego sagrado de la ufología, y que ésta es patrimonio pura y exclusivamente de ellos. Los demás somos 'escritores, artistas y elucubradores', en la frase genial acuñada por Vicente-Juan. Por lo tanto, se nos niega todo derecho a opinar". Ribera, que a principios de ese mismo año había estado en el Congreso Internacional de Ufología celebrado en Acapulco (México), destacó que allí se pudo ver a ufólogos de la talla de un Allen Hynek, un Jacques Vallée o un William Spaulding codearse con un escritor "fantástico" como John Keel, con un contactado como Enrique Castillo o con un teorizador como Colman von Kevickszy, "sin rasgarse las vestiduras ni abandonar en masa la Sala Teotihuacán, del Palacio de Convenciones de Acapulco donde se celebraba el Congreso. Pero es que tratar de equiparar a Hynek y a Ballester, a Vallée y a Guasp o a Spaulding y Ares no es admisible. Aquellos saben convivir, y saben que en ufología hay que aceptar todavía —nos guste o no nos guste— los contactee, los mensajes más o menos mesiánicos y los casos rayanos en la parapsicología. Porque están ahí". ¡Bravo por Ribera!


Sin embargo, Ballester Olmos no cambió de actitud. Siguió manteniendo su cuadriculada o, más bien, estrecha mente par secula seculorum. Doce años después del congreso, en su libro Los Ovnis y la ciencia (1989), Ballester aseveró: "A lo largo del mismo (refiriéndose al congreso) se puso de manifiesto de manera aplastante el carácter paracientífico, especulativo y falto de rigor de gran parte del movimiento ufológico español, así como la total imposibilidad de reconciliar, de una parte, la postura unitaria de varios investigadores serios allí presentes, y, de otra, la actitud heterogénea de los 'propagandistas' (escritores, artistas y pseudoparapsicólogos) que inseminaron de irracionalidad, con sus 'comunicaciones', el Palacio de Congresos de la Ciudad Condal". Y a continuación, anunciaba a bombo y platillo la gestación del Consejo de Consultores de Stendek, ejemplo de seriedad y rigor científico (para ellos mismos, claro).
     
Por su parte, Joan Crexell, un importante miembro del CEI interesado más por el nacionalismo catalán que por los OVNIs, aprovechó las páginas de Stendek para arremeter contra el congreso. Así, en el nº 30 de la citada publicación especializada (diciembre de 1977), manifestó: "Hemos podido asistir a la confrontación dialéctica entre dos enfoques del tema, totalmente irreconciliables: el de los investigadores y el de los aficionados y charlatanes. En nuestro país, pues, el XXX aniversario de la observación Arnold se ha cerrado con un congreso, que bien podemos calificar de desafortunado y precipitado (...) No podemos silenciar las explosivas elucubraciones de la mayoría de las comunicaciones personales".         

ANDREAS FABER-KAISER DURANTE SU DISERTACIÓN
Desgraciadamente, el sectarismo, el ego y el exclusivismo han estado siempre muy presentes en la ufología. Pero en aquel congreso de hace cuatro décadas quedó patente quienes fueron los causantes. La ufología quedó dividida por culpa del endiosamiento de algunos ufólogos que, por aquel entonces, proclamaban la necesidad de poseer títulos universitarios para investigar los OVNIs cuando, paradójicamente, algunos de ellos jamás empezaron ni acabaron carrera alguna (además, no aportaron absolutamente nada al asunto porque apenas dedicaron tiempo a estudiarlo en profundidad; solo se les veía en actos públicos). ¿Quiénes fueron, por tanto, los 'propagandistas'? "Hay tres clases de mentiras: La mentira, la maldita mentira y las estadísticas", dijo Mark Twain. Aquellos pretendidos ufólogos "científicos" practicaron las tres.

(Por Moisés)
----------------------------
*Recomendamos ver en el siguiente enlace el capítulo del programa Más Allá que Fernando Jiménez del Oso dedicó al congreso (TVE, 18-12-77): http://www.rtve.es/alacarta/videos/mas-alla/mas-alla-congreso-nacional-ufologia/3563720 

viernes, 24 de noviembre de 2017

VIDEOTECA DE LO INSÓLITO: "UNIVERSIDAD LIBRE DE PARAPSICOLOGÍA" (Barcelona, 24-08-93)

Fue un intento frustrado. Pero el propósito, en principio, era bueno: llevar la parapsicología al ámbito universitario. Por eso, Pedro Carrasco y Antonio López decidieron fundar la Universidad Libre de Parapsicología y Ciencias Afines en Barcelona. En octubre de 1993, comenzaría a impartirse el Máster en Parapsicología Superior. Podrían acceder al mismo, los titulados de Grado Medio o Superior, los que hubieran concluido el B.U.P., los que hubieran superado las Pruebas de Acceso a la Universidad para mayores de 25 años o los que estuvieran en posesión del Diploma de Parapsicología Superior del I.C.P.H.A. (Instituto de Ciencias Parapsicológicas Hispano-Americano). También existía una admisión condicionada, es decir, que podían acceder al programa de estudios de Máster en Parapsicología Superior aquellas personas que superasen una de las siguientes pruebas: un examen de ingreso, que versaría sobre dos áreas específicas: parapsicología y conocimientos generales; o un curso de acceso a la ULIPCA, de 9 meses de duración para los alumnos presenciales y 12 meses para los alumnos a distancia, a cuya finalización con éxito podrían matricularse en el Primer Curso del Máster en Parapsicología Superior.

La iniciativa me pareció muy interesante, además de novedosa en España. Enseguida, me puse en contacto telefónico con Pedro Carrasco y concerté una cita. Me interesaba visitar la sede de la Universidad Libre de Parapsicología y realizarles una entrevista. Quería que me mostraran las instalaciones. Accedió amablemente y quedé en visitarles el 24 de agosto de 1993, aprovechando que estaría unos días en Barcelona.

En nuestro país, se venía realizando desde años atrás cursos de parapsicología por centros no homologados oficialmente. Eran academias privadas que ofrecían cursos, tanto de parapsicología elemental como superior, y que expedían los correspondientes diplomas (carentes de valor oficial). Yo mismo realicé varios cursos de ese tipo, tanto en el I.C.P.H.A. como en otros centros nacionales (I.N.A.P.P.) e internacionales (C.L.A.P.) En esta ocasión, parecía que la cosa iba más en serio, al menos, aseguraban que habían llevado a cabo una solicitud de reconocimiento (nº 6.752) a la Dirección General de Universidades, según lo establecido en el Real Decreto 557/91 de 12 de abril, por el que se establece la normativa aplicable para la creación y reconocimiento de Universidades y Centros Universitarios. Eso atrajo, sin duda, la atención de muchos interesados en estudiar parapsicología bajo un prisma universitario.

Sinceramente, un servidor dudaba de que el proyecto fuese a prosperar, pues hasta entonces, el Estado español no había respaldado los estudios de parapsicología, ya que en nuestros lares no estaba considerada como disciplina académica (aunque conviene recordar que la parapsicología está reconocida como disciplina científica desde diciembre de 1969 por la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias y más tarde por la UNESCO). De todos modos, según ambos responsables, "este es el primer intento serio de consolidar el estudio de la parapsicología a nivel universitario en España".

La sede estaba ubicada en la C/Urgell, nº 154, Ent. 1 y 2. Constaba de 1200 metros cuadrados de instalaciones, que incluían aulas, biblioteca, laboratorio, cabinas de experimentación, salón de actos, etc. Y el profesorado estaba compuesto por varios doctores y catedráticos. También se hallaba en trámite la homologación por parte de universidades extranjeras con cátedras de parapsicología. Todo ello me fue mostrado durante mi visita para poder constatarlo.

Por primera vez, sacamos a la luz un vídeo inédito que grabé durante dicha visita a la sede de la Universidad Libre de Parapsicología y mientras entrevisté a sus directivos. Por supuesto, es un vídeo breve, que no recoge las varias horas matinales que pasé en dicho centro charlando distendidamente con sus responsables y viendo la documentación y el instrumental que aún faltaba por colocar en el laboratorio. Pude comprobar el entusiasmo de Pedro Carrasco y Antonio López. Estaban convencidos de que aquella iniciativa marcaría un antes y un después en el estudio de la parapsicología en España. Ambos, aguardaban con ilusión el momento en que recibirían la aceptación oficial para impartir los cursos. Ese día, compartí con ellos su ilusión, a pesar de mi escepticismo previo. Quise pensar que podía haber alguna posibilidad, por pequeña que fuese. Al final, desgraciadamente, aquello quedó en agua de borrajas...

En el nº 5 de El Ojo Crítico (diciembre 1994), el entonces directivo de la Agrupación Parapsicológica de Puerto Real (Cádiz) y hoy abogado y profesor de Derecho Administrativo Manuel Gómez Ruiz, aclaraba detalladamente que en España los estudios de parapsicología no están homologados a nivel oficial. En su artículo, titulado "Universidades de Parapsicología" en el ordenamiento jurídico, señalaba que "lo único que se ha hecho es constituir nuevas asociaciones profesionales al amparo de la legislación vigente, pero de eso no puede deducirse, ni mucho menos, que los cursos que realicen vayan a ser homologados por el Ministerio competente en materia educativa". Asimismo, admitió que no hay previsiones de que los estudios de parapsicología puedan acceder al ámbito universitario a corto plazo en España. "Todas las ofertas que se anuncian, en este sentido, por rimbombantes que sean sus nombres, no son más que cursillos sin ningún reconocimiento a nivel académico", añadió. En 2009, con ocasión de un artículo que elaboré sobre la historia de la parapsicología, entrevisté precisamente a Manuel Gómez, para saber si la cosa había cambiado en los 15 años transcurridos. Pero su respuesta fue contundente: la posibilidad de que la parapsicología se convierta en una carrera universitaria en España es prácticamente nula. Al parecer, la progresiva armonización de los sistemas universitarios exigida por el proceso de construcción del Espacio Europeo de Educación Superior, iniciada en 1999 con la Declaración de Bolonia, "anula las posibilidades de que la parapsicología pueda ser en algún momento un título de grado". Me aclaró lo complicado que resulta también que se convierta en una materia o asignatura optativa en un título de grado, por lo que como mucho, "cabría la posibilidad de optar al reconocimiento académico de créditos como actividad cultural". Tampoco veía cercano su acceso a dicho ámbito mediante los másteres.

Un vez dicho todo lo anterior, os dejamos ya con el mencionado vídeo... 



PROGRAMA DE MATERIAS EN EL MÁSTER DE LA UNIVERSIDAD LIBRE DE PARAPSICOLOGÍA

(Por Moisés)

miércoles, 22 de noviembre de 2017

EN MIS RATOS LIBROS (XXI): "UNIVERSOS PARALELOS" (Michio Kaku)

El génesis narrado en distintas culturas, refleja la preocupación de la humanidad a lo largo de la historia por dilucidar el nacimiento de nuestro Universo. "Al principio de todo solo había oscuridad y Bumba vomitó al sol, a la luna y a las estrellas, dando lugar a la luz", reza un mito africano en torno a esta cuestión. Algunas mitologías orientales nos hablan de que siempre hubo un principio, mientras que otras, como la judeocristiana, aseguran que a partir de la nada surgió todo. Los últimos descubrimientos y teorías científicas parecen apuntar en la misma dirección: una catástrofe de gran magnitud motivó el nacimiento de nuestro universo mientras convivía con otras realidades en un "mar eterno" de universos. "Nuestro universo puede compararse a una burbuja que flota en un 'océano' mucho mayor con nuevas burbujas formándose todo el tiempo. Según esta teoría, los universos como burbujas que se forman en el agua hirviendo,  están en creación continua y flotando en una zona mucho mayor, el Nirvana del hiperespacio de once dimensiones. Un número cada vez mayor de físicos sugiere que nuestro universo surgió realmente de un cataclismo abrasador, el big bang, pero que también coexiste en un océano eterno de otros universos", asegura el físico y divulgador científico Michio Kaku en su libro Universos paralelos, obra publicada en 2011 por la prestigiosa editorial Atalanta.

Kaku nos explica no solo el origen del universo y las teorías que lo postulan, sino que también describe las herramientas tecnológicas y teóricas que han utilizado los científicos en los últimos años para desvelar semejante cuestión, a través de la historia de la cosmología, las paradojas derivadas de las distintas teorías científicas y la teoría de la inflación, la cual nos obliga a considerar el concepto de "múltiples universos" o "universos paralelos" que, aunque parecen más propios de un film de ciencia-ficción, son cada vez más aceptados por la comunidad científica, al menos desde un punto de vista teórico. "Nuestro pensamiento se tambalea cuando nos damos cuenta de que, según esta interpretación de la mecánica cuántica, todos los mundos posibles coexisten con nosotros. Aunque podrían necesitarse agujeros de gusano para alcanzar estos mundos alternativos, estas realidades cuánticas existen en la habitación en la que vivimos nosotros", afirma Kaku. 

Esta obra consta de tres partes. En la primera, Kaku explica los primeros avances en cosmología que finalmente desembocan en la teoría de la inflación del universo tras el Big Bang. En la segunda parte, aborda la teoría del multiverso, la posibilidad de la existencia de agujeros de gusano, así como de la curvatura del espacio-tiempo y la conexión entre estas magnitudes gracias a dimensiones superiores. Razona cómo la teoría de las supercuerdas y la teoría M nos han hecho plantearnos que nuestro universo puede ser uno más entre muchos. En la tercera y última parte, Kaku aborda dos cuestiones que, si bien serán un problema muy lejano en el tiempo para nuestra civilización del siglo XXI, no por ello carecen de interés: por un lado, la gran congelación a la que está condenado nuestro universo, y por otro, expone cómo una civilización muy avanzada podría hacer uso de las leyes de la física para que, en billones de años, pudiese abandonar nuestro universo destinado a un proceso de congelación inminente e ir a otro más cálido y seguro. Gracias a toda la información que están generando los modernos avances científico-tecnológicos, como los satélites espaciales, los nuevos detectores de ondas de gravedad y los colisionadores de átomos, para Kaku, "los físicos tienen la sensación de estar entrando en lo que podría ser la edad de oro de la cosmología. Es, en resumen, un gran momento para ser físico y emprender este viaje cuyo objetivo es entender nuestros orígenes y el destino del universo".

Michio Kaku es físico teórico y divulgador científico, autor de diversas obras sobre el universo, la ciencia y la tecnología de vanguardia, como Más allá de Einstein: La búsqueda cósmica de la teoría del universo (1987), Física de lo imposible: una exploración científica en el mundo de Phasers, campos de fuerza, teleportación y viajes en el tiempo (2008), etc. A través de las mismas, intenta dar una visión más cercana sobre estas cuestiones científicas, explicadas de forma amena y sencilla. Es, además, presentador en diversos programas de divulgación científica y uno de los principales artífices de la Teoría de cuerdas, gracias a la cual podemos comprender mejor el comportamiento de nuestro universo a través de las partículas que lo conforman. Asimismo, imparte clases de Física Teórica en la Universidad de Nueva York, y además tiene una fuerte vocación divulgativa. Por ello, obras como la que recomiendo han visto la luz, para que la ciencia cosmológica sea comprendida por un público mayoritario.


(Por Claudia)

jueves, 16 de noviembre de 2017

40 AÑOS DEL ESTRENO DE "ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE"

Es mi película favorita, la que más veces he visto y la que más me ha influido (es culpable, en gran medida, de mi temprana pasión por el Fenómeno OVNI). Encuentros en la Tercera Fase (Close Encounters of the Third Kind) me sigue emocionando a mis 51 años exactamente igual que cuando la vi por primera vez en el cine a los 11 años. El espectacular film de Steven Spielberg, que se estrenó en Estados Unidos el 16 de noviembre de 1977 (en España el 17-03-78), revolucionó el concepto que hasta entonces tenía el celuloide de los visitantes del espacio exterior. Ya no pretendían invadirnos, como se venía mostrando desde los años 50 en las producciones de serie B. Los alienígenas de Spielberg nos visitan en son de paz. Son nuestros tutores y amigos. Ufonautas en los que confiar. Por supuesto, más que en algunos humanos, sobre todo si son militares, como deja claro el film.

Encuentros —que, según Spielberg, "no es ciencia ficción, es especulación científica"— tiene dos claros componentes: el científico y el místico. Y ambos se complementan a la perfección. El papel de científico lo encarna el actor François Truffaut. Él es Claude Lacombe, un hombre que trata de establecer contacto con los alienígenas. Es un claro guiño al prestigioso astrofísico y ufólogo francés Jacques Vallée (un científico comprometido con la loable búsqueda de lo inexplicado). El lado místico recae en Roy Neary, encarnado por el actor Richard Dreyfuss, testigo inicial de los OVNIs y que, a partir de ese momento, recibe imágenes a nivel mental correspondientes al lugar exacto donde se producirá el encuentro oficial con los emisarios cósmicos. También forma parte de ese lado místico Jillian Guiller (Melinda Dillon), madre de Barry, el niño abducido al comienzo del film. Curiosamente, el contacto entre nuestra especie humana y los seres extraterrestres se produce en una singular montaña de Wyoming: la Torre del Diablo. Ya sabemos el simbolismo que encierra la montaña en nuestro contexto judeocristiano, si recordamos los pasajes del Antiguo Testamento que aluden al encuentro entre Moisés y Yahvé en el Monte Sinaí. El paralelismo no es casual. Los extraterrestres, como ya se encargó de interpretar el psicólogo Carl G. Jung, hacen las veces de modernos "dioses tecnológicos" en nuestro secularizado mundo occidental. Los incomprendidos protagonistas —Roy y Gillian—, como los antiguos profetas y visionarios, se ven menospreciados por familiares y amigos, y obstaculizados por el establishment (en este caso, representado por un gobierno que trata de ocultar las pruebas sobre la presencia OVNI), para así evitar que sus presuntas ideas y experiencias arrastren a posibles adeptos.

Encuentros, sin duda, tiene un trasfondo mitológico: una vez más, lo maravilloso —o numinoso— irrumpe en nuestro mundo para transformarlo, para deconstruir ideas obsoletas y mostrarnos una nueva realidad, más amplia, más fantástica, más sublime (es muy significativa, en este sentido, la escena en la que los científicos extraen un globo terráqueo de su soporte y lo arrastran hasta otro lugar para buscar las coordenadas donde ocurrirá el encuentro; nuestro mundo es, pues, tambaleado, removido de sus cimientos). De hecho, la luz que surge del interior del OVNI en la escena cumbre del final —rodada en dos hangares inutilizados de la base Brookley de la USAF, en Mobile (Alabama)— es una luz sobrenatural. El protagonista (Roy) penetra en ese "otro mundo" con los brazos abiertos y con un rostro beatífico (casi estigmatizado, debido a las quemaduras producidas por el OVNI), igual que un san Juan de la Cruz en pleno arrobamiento místico ante la presencia de lo celestial. Roy no necesita gafas para protegerse de la cegadora luz, a diferencia de los otros astronautas humanos que partirán con él. Él ya es un iniciado. Como bien señala J. P. Telotte en El cine de ciencia ficción (2002): "Dado que el encuentro extraterrestre y su consiguiente contravención de las leyes 'conocidas' y de las tradiciones culturales proporcionan un mecanismo para plantear cuestiones sobre un tipo de alteridad definitiva, las resonancias de lo sobrenatural no parecen por completo fuera de lugar". Para Telotte, en Encuentros nos encontramos con una historia en la que se cree, se acepta y se afirma de forma casi religiosa que los humanos no estamos solos en el universo. Pero más allá de esa cuestión, el film también nos conduce a un encuentro con nosotros mismos, con nuestro universo interior. Es un viaje iniciático hacia el autoconocimiento. Los protagonistas persiguen deseos, sueños, esperanzas... Meditan ahora sobre cuestiones que antes no les importaban. Rompen con sus monótonas vidas pasadas (Roy se ve afectado en su relación conyugal a causa de su impactante experiencia OVNI) y se preparan para una vida que sobrepasa lo cotidiano. Una vida que brinda un sentido de trascendencia y de fraternidad más allá de los intereses mundanos. Un crítico habló de "misticismo pop" al referirse a Encuentros. Y no andaba muy desencaminado. El film, ciertamente, puede considerarse una versión posmoderna del misticismo religioso, como lo es el mundo del "contactismo extraterrestre", tan en boga a finales de los años setenta. Spielberg estaba, pues, muy al tanto de lo que se gestaba en torno al Fenómeno OVNI. Se notaba su enorme interés. "Yo tenía muy arraigado el convencimiento de que alguien nos había visitado en este siglo (...) Era muy aficionado a los OVNIs en los años 70, me interesaba el fenómeno y leía sobre el tema", declaró en una entrevista. De ahí que supiera emplear convincentemente los ingredientes ufológicos en una historia épica sobre el destino del ser humano y su conexión cósmica, haciendo especial énfasis en la importancia de sentirnos como un niño (como Barry, el niño abducido) ante la inmensidad y los misterios del cosmos (también los alienígenas del film parecen niños). "Hicimos la película con un espíritu infantil, creyendo cosas que no tienen ninguna lógica (...) Para mí, temáticamente, Close Encounters habla de niños que abren puertas a preciosas fuentes de luz", confiesa Spielberg.

Precisamente, yo era un niño cuando vi Encuentros. Me impactó. Y desde entonces, ya no volví a observar el firmamento con los mismos ojos... Tomé conciencia de que hay infinidad de civilizaciones esparcidas por el espacio sideral que, a buen seguro, también esperan la llegada de alguna luz misteriosa de lo alto, capaz de ofrecerles respuestas a sus eternas dudas, que serán probablemente muy parecidas a las nuestras.   

UNA DE LAS ESCENAS PRINCIPALES DEL FILM
EL DIRECTOR DE CINE STEVEN SPIELBERG
ESTRENO DEL FILM EL 16-11-77
LOS RADARES DETECTAN UNA PRESENCIA OVNI
ESCENA DEL COMIENZO DEL FILM
BARRY, ANTES DE SER ABDUCIDO 
ASPECTO DE LOS ALIENÍGENAS DE "CLOSE ENCOUNTERS"
EL DR. ALLEN HYNEK, ASESOR DEL FILM, APARECIÓ EN UNA ESCENA 
LA NAVE NODRIZA CORONANDO LA TORRE DEL DIABLO, EN WYOMING
EL INTERIOR DE LA NAVE, SEGÚN LAS ESCENAS AÑADIDAS EN LA VERSIÓN DE 1980 
EL MENSAJE PRINCIPAL DEL FILM: CONCIENCIARNOS DE QUE NO ESTAMOS SOLOS 
 (Por Moisés)

lunes, 13 de noviembre de 2017

EN MIS RATOS LIBROS (XX): "GENTE PELIGROSA" (Philipp Blom)

Si me preguntan en qué época me hubiese gustado vivir, respondería que en el siglo XVIII, en plena Ilustración. Y si también me piden que eligiese el lugar, diría que en París. Me fascina el período ilustrado y haber podido conocer a aquellos filósofos que se reunían en el salón del barón Paul Thiry d'Holbach (1723-1789), sito en la rue Royale Saint-Roch de París, el epicentro de la vida intelectual europea. Asistir a algunas de esas reuniones, hubiese sido para mí una experiencia muy enriquecedora. Precisamente, el barón D'Holbach es para un servidor el más importante filósofo ateo de todos los tiempos, sin olvidar, claro está, a mi admirado Epicuro, cuyo pensamiento filosófico tenía como fin la ataraxia. Bastante de epicúreo tenía, por cierto, D'Holbach, quien se convirtió en el principal anfitrión de los sabios ilustrados, reunidos en torno a una buena comida y a vinos finos. ¿Y por qué me atrae tanto este movimiento filosófico y las reuniones que se organizaban en casa de D'Holbach? Por las razones expuestas detalladamente por el historiador Philipp Blom en su magistral obra GENTE PELIGROSA. EL RADICALISMO OLVIDADO DE LA ILUSTRACIÓN EUROPEA (Anagrama, 2012), que elijo para esta nueva entrega de EN MIS RATOS LIBROS. Hay libros cuya lectura es una auténtica gozada. Este es uno de ellos...

Cabe subrayar que las ideas revolucionarias de aquellos hombres y mujeres fueron más allá de la revolución política. Querían a toda costa erradicar el temor y la ignorancia promovidos por la religión, representada por una institución eclesiástica tiránica y decadente. Anhelaban caminar con plena libertad, sin vanas esperanzas de una recompensa post mortem, y comprender con el uso de la razón el lugar que ocupaban en el universo. "El salón de D'Holbach, abierto a espíritus afines todos los jueves y domingos, ofrecía unas condiciones ideales a los ilustrados radicales (...) Los amigos de D'Holbach podían poner a prueba sus ideas, debatir sobre cuestiones filosóficas y científicas, leer y criticar nuevas obras. Diderot, uno de los más grandes conversadores del siglo, estaba en el centro de todas las discusiones (...) Los pensadores de la Ilustración radical querían cambiar la manera general de pensar, y a tal fin estaban obligados a intervenir en el debate público, cosa que hicieron, indirectamente en la Encyclopédie de Diderot, un caballo de Troya en veintiocho volúmenes cargados de ideas subversivas", escribe Blom en la introducción de su ensayo.

Como en toda reunión que se precie, no siempre reinó la avenencia... En aquel ambiente, en el que se hablaba de filosofía, ciencia, historia, literatura y arte (y, en ocasiones, de política), se produjeron también algunas discusiones un tanto exasperadas. Rousseau, con su agrio carácter, sus paranoias e injustificados celos —sobre todo, hacia el carismático Diderot— era el más proclive a pelear con todo el mundo. Siempre creyó que los demás conspiraban contra él, algo propio de quien se cree el centro del mundo. Terminó por romper con el grupo. La Mettrie, por su parte, fue bastante radical en sus ideas materialistas, como se encargó de demostrar en su ensayo Historia natural del alma (1745). Consideraba que nos gobernaban únicamente las leyes naturales. La mayoría de filósofos eran deístas, pero según él, no hay Dios, ni alma, ni vida después de la muerte, ni nada que se salga de lo estrictamente biológico. Nuestra existencia se fundamenta en una lucha por la supervivencia, adujo. "No nos perdamos en el infinito, no estamos hechos para tener ni la más mínima idea de él; nos es absolutamente imposible regresar al origen de las cosas (...) ¡Es una locura torturarse tanto por algo que sabemos que es imposible, y que ni siquiera nos haría felices aunque pudiéramos adentrarnos en ello hasta el fin!", manifestó. Voltaire, que era bastante anticlerical, combatió sin embargo las ideas ateas, defendiendo la utilidad de la idea de Dios para conducir al pueblo, algo que producía crispación entre los filósofos ateos.

Pero al margen de sus diferencias, les unía un proyecto común: luchar contra la funesta fe religiosa —que tanto ha alimentado el miedo y la superstición a lo largo de la historia—, avivar la llama del conocimiento científico y apoyar a toda costa el ambicioso proyecto liderado por Diderot y el matemático Jean Baptiste d'Alembert: La Encyclopédie. "El proyecto de la Encyclopédie estaba destinado a ser un ariete que sacudiría los cimientos de la época. Diderot todavía no podía saber que le ocuparía la mayor parte de su vida activa, más de un cuarto de siglo, y que terminaría abarcando diecisiete volúmenes con un total de dieciocho mil páginas y más de veinte millones de palabras, y once volúmenes con unos mil novecientos espléndidos y detallados grabados, pero ya era consciente de que se trataba de una idea ambiciosa que podía decidir su destino literario", explica Blom. En aquella especie de "Wikipedia" del siglo XVIII —con sus 71.818 artículos distribuidos en 18.000 páginas— se compiló todo el conocimiento de la época, gracias a la participación de tantos ilustres pensadores. D'Holbach, poseedor de una extraordinaria biblioteca científica, contribuyó con más de tres mil artículos. Gracias a su fortuna, también apoyó económicamente semejante empresa. Su generosidad se vio asimismo reflejada en las reuniones que organizó en su propia mansión, donde el menú era siempre muy exquisito. Todos los asistentes se marchaban satisfechos, tras horas de tertulia y de buen yantar. Las mentes más brillantes de París asistieron al salón de D'Holbach. Los científicos presentaban allí mismo sus investigaciones y descubrimientos. Los filósofos, por su parte, leían sus artículos. Posteriormente, se abría un debate. Las ideas que allí brotaron se proyectaron a toda Europa. También participaron mujeres como Sophie Volland y Louise d'Épinay. "Si a mediados de la década de 1760 existió algo que pudiera llamarse feminismo, los amigos de la rue Royale estuvieron entre sus máximos exponentes", subraya Blom. Y es cierto. D'Holbach, de hecho, consideró que las diferencias de logros entre hombres y mujeres eran por culpa de una educación deficiente y represiva. Diderot dedicó un ensayo sobre la cuestión titulado Sobre las mujeres (1772), donde expuso las desigualdades entre ambos sexos e intentaba ofrecer soluciones. "He visto a mujeres honestas estremecerse de horror cuando se les acercaba el marido; las he visto meterse en la bañera sin creerse nunca lo bastante limpias de la suciedad del deber [conyugal]", escribió. Sí, aquellos filósofos ilustrados fueron los primeros que lucharon por la igualdad entre hombres y mujeres, culpando a la Iglesia de la represión sufrida por el sexo femenino durante siglos, al promover el patriarcado e inyectar en ellas un enfermizo sentimiento de culpa.    

En definitiva, Blom nos ofrece en Gente peligrosa datos sumamente esclarecedores sobre las biografías y convicciones intelectuales de estos grandes hombres que navegaron contracorriente y que marcaron una época de esplendor. Ya nada fue como antes, gracias a la enorme aportación de este grupo de filósofos que erradicó el oscuro régimen anterior, para implantar una moral sustentada en el respeto al prójimo, alejada de dogmas religiosos y tiranías eclesiásticas, solo con el conocimiento científico y la reflexión filosófica como estandarte. La teología, había quedado reducida casi a escombros. "Hacer el bien, conocer la verdad, eso es lo que distingue a un hombre del siguiente. El resto es nada. La vida dura tan poco, sus necesidades reales son tan escasas, y una vez que uno se va, importa muy poco si fue alguien o nadie. Al final, lo único que necesitamos es un retal sucio y cuatro tablas de madera de pino", aseveró Diderot.

Así fue cómo estos audaces sabios, entre los que también se encontraban Hume, Helvétius, Buffon, etc., fundaron una nueva moral basada en valores naturales. La castrante y opresora moral religiosa había sido desenmascarada. El Sapere aude! triunfó tras una ardua batalla. Se podía vivir una vida virtuosa sin necesidad de Dios. Era lo que reclamaban aquellos representantes de la élite intelectual del siglo XVIII —"gente peligrosa" para el establishment religioso—. "Las leyes naturales son la única autoridad a la que tenemos que someternos; las respuestas a todos nuestros males radican en comprender y obedecer las leyes del universo físico, no en crear 'quimeras de la imaginación'", sostuvo D'Holbach.

Si desea saber qué ocurrió exactamente en aquel Siglo de las Luces, cuya influencia ha sido crucial en el desarrollo de la ciencia y su papel en la sociedad contemporánea, no deje de leer Gente peligrosa. Podrá usted estar en desacuerdo con el radicalismo de ciertas ideas materialistas propugnadas por los filósofos ilustrados —cierto es que la historiografía dominante, influida por el idealismo cristiano, se ha encargado de desvirtuarlas y de estigmatizarlas—, pero no podrá negar que contribuyeron extraordinariamente a la difusión del saber, a la consolidación de las libertades, a la deconstrucción de la religión y a la reivindicación del hedonismo social. Ellos enseñaron a pensar libremente para vivir libremente. D'Holbach lo resumió así: "Aprended el arte de vivir feliz".


(Por Moisés)

lunes, 6 de noviembre de 2017

"GUERRA EN EL ESPACIO" (Moisés Garrido, Enigmas, Nov'17)

Este mes, la revista ENIGMAS me publica un artículo que lleva por título: "GUERRA EN EL ESPACIO". En dicho trabajo, expongo las posibles acciones militares en un contexto espacial, desde que en 1983 se iniciara la llamada "Iniciativa de Defensa Estratégica" (o "Guerra de las Galaxias"), impulsada por el presidente norteamericano Ronald Reagan. ¿Acaso sigue en vigor la militarización del espacio? ¿Cuánto gasta EE.UU. en la ofensiva espacial? ¿Qué otros países desarrollan sofisticadas armas espaciales? ¿Hay algún control por parte de la ONU para evitar actividades bélicas de esta índole? De todo ello hablo en dicho artículo. La revista ENIGMAS de noviembre está a la venta en los quioscos de prensa. 

   
(Por Moisés)

martes, 31 de octubre de 2017

"ABDUCCIONES" (Más Allá, RTVE, 1980)

RTVE sigue obsequiándonos con auténticas joyas televisivas de hace décadas, como las dos últimas entregas de "MÁS ALLÁ" rescatadas de sus archivos y que no hace mucho solicitamos. De nuevo, RTVE ha atendido amablemente nuestra petición de determinados capítulos procedentes de la célebre serie dirigida por nuestro querido Fernando Jiménez del Oso entre 1976 y 1981 En esta ocasión, un tema fascinante: "ABDUCCIONES". Ambos capítulos fueron emitidos a mediados de 1980. Participaron: Enrique de Vicente (periodista especializado en temas ufológicos), François Louange (ingeniero de NASA/ESA) y Durán López (psiquiatra y experto en hipnosis). No se los pierdan. Pinchad a continuación para acceder a los enlaces: