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martes, 29 de diciembre de 2015

EN MIS RATOS LIBROS (VII): "CIENCIA FICCIÓN. CRÓNICA VISUAL DEL GÉNERO MÁS APASIONANTE DE LA GALAXIA" (Edición: Guy Haley. Prólogo: Stephen Baxter)

Julio Verne y su premonitoria novela De la Tierra a la Luna (1865), H. G. Wells y su estremecedora La Guerra de los Mundos (1898), Hugo Gernsback y su formidable pulp magazine Amazing Stories (1926), Fritz Lang y su visionario film Metrópolis (1927), Aldous Huxley y su célebre antiutopía Un mundo feliz (1933), Ray Bradbury y su perturbadora Crónicas marcianas (1950), Philip K. Dick y su desoladora ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968), Arthur C. Clarke y su futurista 2001: una odisea del espacio (1968), George Lucas y su sombría THX1138, Steven Spielberg y su efectista Encuentros en la Tercera Fase (1977), William Gibson y su fantasía 'ciberpunk' Neuromante (1984), los hermanos Wachowski y su influyente trilogía Matrix (1999-2003)... La lista se haría interminable. Y es que la ciencia-ficción —término que comenzó a popularizarse en 1929— es un género muy prolífico que nos ha regalado auténticas obras maestras, tanto en la literatura como en el cine. La ciencia-ficción es mucho más que mera diversión y especulación. Aunque trata de un hipotético mundo que no existe en la realidad o que difiere en buena parte del nuestro (bien porque pertenece a una remota galaxia, a un lejano futuro o a un universo paralelo), la ciencia-ficción, como acertadamente señala el especialista John Clute, es "el único género de ficción que se dirige a la verdadera naturaleza de los tiempos en que vivimos y que describe los poderes que ahora dominamos". La ciencia-ficción —notablemente influenciada por la evolución de las ideas científicas y el impulso tecnológico— no pretende predecir el futuro. No es su cometido. Se centra más bien en el por qué, no en el cuándo. En querer saber por qué pretendemos colonizar otros mundos, por qué nos gustaría establecer contacto con una civilización extraterrestre, por qué razón decidiríamos viajar en el tiempo, por qué queremos crear un robot o por qué buscamos convertirnos en seres inmortales. Y saber, además, de qué manera todo ello nos afectaría a nivel individual y colectivo (su impacto en la cultura humana). La ciencia-ficción mira hacia el futuro para hacerse, pues, las mismas preguntas que nos podemos hacer cualquiera de nosotros ahora mismo, en el siglo XXI (una época, precisamente, en la que muchas cosas que ya nos resultan cotidianas, hace unas décadas pertenecían al reino de la ciencia-ficción, como la carrera espacial, la informática o la robótica). Solo cambia el escenario y la época. Es, en el fondo, un espejo donde se refleja nuestro cada vez más complejo entorno cultural, haciéndonos descubrir la verdad del mundo, con sus virtudes y sus miserias (sirve para criticar las dictaduras, los excesos tecnológicos, la manipulación del hombre-masa, los peligros del desastre ecológico, etc.) Eso no resta que, en ocasiones, los autores de ciencia-ficción —algunos han sido verdaderos visionarios como Verne, Orwell y Clarke—, hayan sido capaces de prever o anticipar acontecimientos, descubrimientos e inventos que finalmente se han cumplido. "La presciencia es una constante en el mundo de la ciencia-ficción", asegura Forrest J. Akerman, uno de los grandes fundadores del género. Y lleva razón. Lo mismo que Stephen Baxter, prestigioso escritor británico de ciencia-ficción y vicepresidente de la H. G. Wells Society, quien afirma que "la ciencia-ficción casi nunca consiste en una clara predicción de un futuro concreto, sino más bien en una expresión de las tensiones, angustias y sueños del presente en que se ha escrito. La ciencia-ficción es una respuesta a los cambios". Cambios que pueden desencadenar un futuro sombrío y apocalíptico o, por el contrario, un futuro pacífico y paradisíaco. Ambas posibilidades (distopía y utopía) han sido tratadas hasta la saciedad en la ciencia-ficción. Y, quizá, porque nos ha tocado vivir en una época de profundos y demoledores cambios a todos los niveles, ignorando hacia dónde nos conducirán, es por lo que entendemos perfectamente que la ciencia-ficción —fundamentada en los mitos preponderantes en nuestra cultura— siga gozando de tan espectacular auge y se halle más viva que nunca. Es un género inagotable, que evoluciona considerablemente (Avatar es ejemplo de ello, siendo la película más taquillera de todos los tiempos). ¡Y apto para todas las edades! Yo lo sigo disfrutando exactamente igual que cuando era un adolescente. Más si cabe, pues entiendo mucho mejor lo que realmente nos desea transmitir a través de sus elementos fantásticos, maravillosos y misteriosos.

La verdad es que se han editado extraordinarias enciclopedias sobre ciencia-ficción. Poseo algunas de las mejores en mi biblioteca privada. Pero no podía imaginar, lo cual ha sido una grata sorpresa, que en 2015 la editorial Planeta publicaría una fabulosa obra que ha nacido con la pretensión de convertirse en clásica, en un referente, en la 'biblia' de la ciencia-ficción. Y no exagero un ápice. Me refiero a CIENCIA FICCIÓN. CRÓNICA VISUAL DEL GÉNERO MÁS APASIONANTE DE LA GALAXIA, de Guy Haley (edición) y Stephen Baxter (prólogo). 576 páginas en las que no falta de nada. Una guía, organizada en orden cronológico, que incluye portadas de libros y revistas, fotogramas de películas, datos inéditos sobre series influyentes y anime, etc. Se trata de una obra en la que han colaborado numerosos expertos, como Gerry Anderson y J. G. Ballard, a través de textos que nos ofrecen un exhaustivo y fidedigno repaso al género. Desde las primeras películas de Georges Méliès hasta las últimas entregas de Star Trek y La Guerra de las galaxias. Desde el Frankenstein de Mary Shelley (que tuvo su primera versión cinematográfica en 1919) hasta el bestseller Los juegos del hambre de Suzanne Collins

Lo llamativo y novedoso de esta excepcional obra es que a través de esquemas muy comprensibles, diferenciados en colores, se ofrece información sobre el género de una obra en particular; fechas clave de publicación, estreno y emisión; si se trata de película, libro, videojuego, juego, cómic y/o teleserie de animación; si ha ganado premios y a cuánto ascienden los ingresos obtenidos en taquilla, etc. Muestra, asimismo, todos los carteles de cine que una misma película ha tenido durante sus distintas partes o secuelas, y diferentes fotogramas. Sus cinco capítulos abarcan desde la ciencia-ficción primitiva, datada en 1818, hasta la ciencia-ficción moderna, pasando por la época pulp (1920-1950), por las maravillas y peligros de la ciencia (1950-1970) y por los futuros apocalípticos y guerra en el espacio (1970-1990). La obra incluye, además, una cronología de la ciencia-ficción, y hace un repaso a las naves espaciales famosas que nos ha brindado el género, desde la Starfighter de Buck Rogers hasta el destructor estelar Victoria de La guerra de las galaxias... No podía faltar, en una guía tan completa como la que nos ocupa, una definición de los distintos géneros, para saber qué significan conceptos como ciberpunk, ciencia-ficción blanda, ciencia-ficción dura, ficción especulativa, steampunk, tecno-thriller, etc. En definitiva, una auténtica delicia para los amantes de la ciencia-ficción. Si lo eres y aún no la tienes, encárgala inmediatamente a los Reyes Magos. No te arrepentirás. Y si todavía no eres amante de la ciencia-ficción ¿a qué esperas? Quizá, a través de este magnífico libro, te comience a picar el gusanillo...



(Por Moisés)

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