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jueves, 9 de julio de 2026

UAP: LOS OVNIS DEL SIGLO XXI, de Vicente-Juan Ballester Olmos (Reediciones Anómalas, 2026)

¿Y si todos los casos ovni registrados desde 1947 tuvieran una explicación convencional? La idea incomodará a muchos, sobre todo a quienes recuerdan que existe un pequeño porcentaje de casos —un 3%— catalogados como inexplicados. Pero ¿y si permanecen sin resolver porque faltan datos o porque nunca fueron investigados con el rigor necesario? Esa es, precisamente, la conclusión a la que llega Vicente-Juan Ballester Olmos (Valencia, 1948), uno de los ufólogos más respetados de todo el panorama internacional.

Su nuevo libro, UAP: Los ovnis del siglo XXI (Reediciones Anómalas, 2026), es una obra monumental de 729 páginas dedicada, entre otras cuestiones, al reciente fenómeno UAP y al intenso debate generado en Estados Unidos. El volumen destaca por la gran documentación presentada (incluyendo centenares de referencias), un minucioso análisis de casos y un criterio racional. Es un libro desmitificador. Y debe servir de referencia, ya que la ufología está llena de inexactitudes, errores imperdonables e investigaciones muy mal hechas. Hay que reconocer que un trabajo de esta envergadura, tan crítico, supone una excelente noticia en medio de tanto sensacionalismo, fraudes y teorías conspirativas. Ballester Olmos demuestra una vez más su valentía intelectual, su capacidad analítica y su incansable dedicación al estudio racional de los ovnis. He disfrutado mucho con su lectura. No se priven de un libro así. No es frecuente en los tiempos que corren. Por tanto, no debería faltar en ninguna biblioteca ufológica que se precie.     

VICENTE-JUAN BALLESTER OLMOS (1978)

Coincido con Ballester en lo desconcertante que resulta la falta de uniformidad en los relatos ufológicos. No hay dos casos ovni iguales. Si de verdad estuviéramos siendo visitados por una civilización extraterrestre, cabría esperar que los testimonios fueran, si no idénticos, al menos muy similares. Sin embargo, nos encontramos con ovnis de todas las formas, tamaños y comportamientos imaginables. Y eso mismo ocurre con la heterogénea morfología de los ufonautas. Es imposible establecer constantes en un asunto tan subjetivo. 

Los dos primeros capítulos reconstruyen la evolución del fenómeno UAP en Estados Unidos, desde los primeros programas oficiales hasta la creación de la AARO. El autor analiza con detalle las iniciativas del Departamento de Defensa y de la NASA, elogia el enfoque científico adoptado por la AARO durante la dirección de Sean M. Kirkpatrick y critica tanto la falta de perspectiva histórica de algunos responsables políticos como la difusión de planteamientos conspirativos. 

V.-J. BALLESTER OLMOS Y AIMÉ MICHEL (Tarbes, Francia, sep. 1973) 

Supongo que el libro no agradará a quienes esperan una inminente revelación sobre naves y cadáveres extraterrestres ocultos por el gobierno estadounidense. Ballester desmonta esas ideas con una sólida revisión histórica y documental, recordando que llevan décadas circulando sin que hayan aparecido pruebas verificables. “La leyenda de los accidentes de ovnis y de los cadáveres de extraterrestres bajo cuidado de los Estados Unidos ha sido una narrativa que viene de lejos en la literatura ovni, llena de innumerables relatos nunca corroborados ni verificados”, afirma. 

Uno de los aspectos más interesantes es la crítica que hace al mito de los llamados ‘testigos de élite’. ¿Acaso un piloto, por muy experimentado que sea, está libre de sufrir errores perceptivos? ¿Existen realmente testigos infalibles? No, no y no. Ballester lo expresa con absoluta claridad: “Los pilotos cometen errores más frecuentemente de lo imaginado cuando se enfrentan a eventos inesperados”. Ningún observador es infalible y la experiencia demuestra que la percepción humana está llena de limitaciones. Y ofrece suficientes ejemplos en su libro para avalarlo. Por cierto, también cuestiona que los ovnis puedan representar un peligro para la seguridad aérea o nacional. Sostiene que no hay ninguna base para dicha afirmación. Del mismo modo, aclara que los actuales UAP poco tienen que ver con los ovnis clásicos y que la mayoría de los casos recientes apuntan a explicaciones convencionales. Estoy muy de acuerdo. 

ANTONIO RIBERA, V.-J. BALLESTER Y JACQUES VALLÉE (St. Feliu de Codines, Barcelona, 29-11-75) 

El tercer capítulo lo dedica a la metodología de investigación. Ballester explica cómo las herramientas actuales permiten identificar numerosos casos mediante datos astronómicos, aeronáuticos o satelitales y recuerda la importancia de revisar antiguos expedientes con criterios modernos. Su conclusión es contundente: “Gran parte del sostenimiento del mito de los ovnis extraterrestres se apoya en el desconocimiento, credulidad o impericia del ufólogo de turno”. Ese diagnóstico obliga a la autocrítica. Durante décadas la ufología aceptó demasiados testimonios sin el suficiente análisis y convirtió la hipótesis extraterrestre casi en un punto de partida. Hoy sabemos que un testigo puede ser sincero y, sin embargo, interpretar erróneamente lo que ha percibido. Lo he dicho más de una vez: la investigación comienza cuando termina la entrevista, no cuando se recoge el testimonio. El ufólogo valenciano desmonta asimismo la falsa oposición entre la investigación de campo y la de gabinete. Ambas son imprescindibles y solo su combinación permite realizar un trabajo serio y útil. Un buen ufólogo debe cultivar ambas orientaciones. 

Los capítulos 4 y 5 se centran en la desclasificación ovni en España, un asunto sobre el que tanto se ha escrito —y debatido— y que sigue despertando un enorme interés. Lo que cuenta con todo lujo de detalles no tiene desperdicio. Ballester analiza a fondo las implicaciones militares del fenómeno ovni y ofrece valiosos detalles sobre el papel que él mismo desempeñó en el proceso de desclasificación. A comienzos de los años ochenta ya empezó a reclamar al Ministerio de Defensa la liberación de esos archivos, por lo que fue testigo privilegiado de una historia que conoció desde dentro. El autor reconstruye cómo se gestó y desarrolló la desclasificación, desmontando de paso muchas de las falacias difundidas durante años por la ufología más crédula y conspirativa. Para ello recurre, entre otras fuentes, a la información obtenida en las reuniones privadas y al abundante intercambio epistolar que mantuvo con los mandos militares responsables del proceso. El resultado es una narración que aclara numerosos malentendidos y aporta contexto a cuestiones que hasta ahora habían permanecido envueltas en la confusión. 

ALLEN HYNEK Y BALLESTER OLMOS (Londres, 1978)

Como recuerda Ballester, “en enero de 1992 se inicia formalmente el proceso de desclasificación, con un escrito del JEMA al Mando Operativo Aéreo (MOA), con sede en la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid), comunicando la asignación a esa unidad de las gestiones, tramitación, archivo y proceso de clasificación y desclasificación de expedientes ovni”. Él mismo reconoce que siguió muy de cerca todo cuanto se iba gestando en el ámbito militar: “Yo participaba como una especie de influyente apoyo consultivo (siempre con carácter personal, solo retribuido con la confianza del MOA)”, confiesa. A lo largo de ambos capítulos, Ballester demuestra con datos que la desclasificación distó mucho de ser la chapuza que algunos ufólogos denunciaron en su momento. Pone las manos en el fuego por la limpieza del proceso. Además, explica la naturaleza de varios incidentes ovni protagonizados por militares y aporta una visión mucho más precisa de un episodio clave en la historia de la ufología española, y que tanta controversia desató en su momento. De todos modos, promete escribir un futuro libro monográfico sobre el tema, aportando todos los documentos epistolares y otras informaciones que conserva en su archivo. 

Respecto a los encuentros cercanos y las abducciones, manifiesta que “deben ser abordados desde el punto de vista psicológico”. Sin embargo, los estudios realizados hasta ahora en ese ámbito no han aportado, a mi juicio, resultados concluyentes. Unos psicólogos dicen una cosa, y otros, otra muy distinta. En mi opinión, estas experiencias deberían abordarse más bien desde una perspectiva neurobiológica. La clave podría residir en interpretar estas visiones —al igual que otras documentadas a lo largo de la historia, que también incluyen luces, entidades, raptos y fenómenos similares— como estados de trance espontáneos y no patológicos, comparables a sueños lúcidos o a experiencias oníricas de extraordinaria viveza. En ese contexto, cabe preguntarse si algunos de estos episodios podrían estar relacionados con fenómenos como la epilepsia del lóbulo temporal, aunque esta hipótesis requeriría, por supuesto, una sólida fundamentación empírica. 

REUNIÓN DEL CONSEJO DE CONSULTORES DE STENDEK (Villafranca del Castillo, Madrid, mayo 1979)
(Der. a izq.: V.-J. Ballester, Miguel Guasp, Miguel Amirola, David G. López y François Louange) 

Por cierto, Ballester muestra una vez más un rechazo hacia todo lo paranormal y, en consecuencia, critica enfoques como la paraufología, que, en los años setenta, puso en entredicho los postulados de la ufología clásica, centrada solo en los aspectos físicos y en la hipótesis extraterrestre. Creo que Ballester pasa por alto una de las principales aportaciones de esta sugerente perspectiva: haber desplazado el foco de atención hacia los testigos. Al fin y al cabo, la mente humana es el verdadero epicentro de las vivencias ufológicas. Él mismo lo admite: “La ufología debe ser una investigación centrada en el testigo, no en la información que emana de él”. Precisamente, de enfatizar la componente psíquica y simbólica de la experiencia ovni iba la paraufología (en su versión moderada, no en las más fantasiosas), que luego desembocó en una corriente más escéptica: la hipótesis psicosociológica. Estoy, por tanto, de acuerdo con la opinión del ufólogo chileno Sergio Sánchez plasmada en su ensayo Pasaporte a Ovnilandia (Coliseo Sentosa, 2021): “La paraufología tuvo el mérito de poner en cuestión todo el discurso ufológico tradicional, especialmente su fisicalismo y mecanicismo. Además, preparó el camino para el desarrollo de una ufología centrada en los aspectos psicosociales de la experiencia ovni. Y… yo también le seré sincero: hay algunos elementos de la paraufología que mantienen su vigencia. Lo diré así: si la paraufología no tiene razón, por lo menos tiene razones”.

IGNACIO CABRIA Y BALLESTER OLMOS (Valencia, mayo 1988)

Además, si existen casos de encuentros cercanos, abducciones y contactismo repletos de elementos que se consideran paranormales, ¿por qué descartarlos de antemano? Ignorarlos implica renunciar a una parte del fenómeno tal y como se presenta. Algunas personas afirman protagonizar tanto experiencias ufológicas como parapsicológicas. Cuando estos casos son analizados por ufólogos, con frecuencia se dejan de lado los elementos paranormales y se conserva únicamente aquello que encaja dentro del marco ufológico. Se argumenta entonces que son "casos ovni contaminados por elementos parapsicológicos" y, por tanto, poco útiles para la investigación. A la inversa, cuando los estudian investigadores de la parapsicología, suelen considerar los aspectos ufológicos como una contaminación irrelevante y centran su atención solo en los fenómenos paranormales. A mi juicio, ambas posturas parten de un mismo error metodológico: seleccionar únicamente los datos que confirman el marco teórico de partida. Estos casos deberían estudiarse en toda su complejidad, sin excluir ninguno de sus componentes, por extraños o absurdos que puedan parecernos. Solo así es posible aproximarse al fenómeno en su totalidad, teniendo en cuenta tanto sus dimensiones ufológicas como las paranormales. De lo contrario, corremos el riesgo de manipular los casos, censurando parte de los mismos y adaptándolos a nuestras ideas preconcebidas en lugar de permitir que sean los propios datos los que orienten nuestras conclusiones. Por eso, no estoy de acuerdo con mi querido amigo Vicente-Juan cuando establece una frontera tajante entre las visiones ufológicas y las visiones estudiadas por la parapsicología. En mi modesta opinión, eso es un error. Algo de flexibilidad no viene mal. Durante demasiado tiempo, ambos campos han evolucionado de espaldas el uno al otro. Si existiera un mayor diálogo entre los estudiosos de ambas disciplinas, probablemente descubrirían que comparten más elementos de los que suele admitirse. Ahí tenemos, por ejemplo, el caso del investigador y folklorista británico Hilary Evans, que supo muy bien navegar en ambas aguas, aportando un estudio muy esclarecedor sobre el fenómeno de las entidades en su libro Visiones, apariciones, visitantes del espacio (1984). La editorial Reediciones Anómalas lo reeditó con el título El enigma de las entidades (2021). También Peter M. Rojcewicz ha sabido ver que lo ufológico tiene conexión con otras manifestaciones misteriosas: “Puesto que los avistamientos y los raptos tienen tantas similitudes con los encuentros con demonios, ángeles, duendes, hadas, brujas y otros fenómenos, el investigador debe familiarizarse con el folklore tradicional. El que estudia el folklore puede situar a los raptos por ovnis dentro de una tradición de culturas interconectadas a través de las épocas”. Consideraba, asimismo, que “el parapsicólogo puede aclarar las condiciones y los procesos por medio de los cuales se manifiesta la ‘psi’ o ‘psiquismo’ (la actividad psíquica) como parte de la simbiosis testigo-ovni”.

VICENTE-JUAN BALLESTER OLMOS Y MOISÉS GARRIDO (Vinarós, Castellón, agosto 1989) 

Naturalmente, un extraterrestre y un fantasma pertenecen a categorías culturales muy distintas. Nadie sostiene que sean la misma cosa. Pero, en lugar de centrarnos en el contenido de la experiencia —es decir, en aquello que el testigo afirma haber visto—, deberíamos preguntarnos qué procesos permiten que una persona perciba e interactúe, con absoluta convicción, con entidades extrahumanas. Ambas vivencias deberían contemplarse desde una misma perspectiva: como experiencias visionarias, con independencia de la forma que adopte aquello que se percibe. ¿Acaso el estudio de los mecanismos neurobiológicos del sueño depende de si alguien sueña con una montaña, un familiar fallecido o una nave espacial? Evidentemente no. Del mismo modo, tampoco deberíamos estudiar la naturaleza del fenómeno visionario en función de si la experiencia se interpreta como fantasmal, religiosa o ufológica. Esa clasificación pertenece al ámbito de la interpretación, no al del mecanismo que hace posible la experiencia.

ENRIQUE DE VICENTE, JAIME SERVERA Y V.-J. BALLESTER OLMOS (Vinarós, agosto 1989) 

Estoy convencido de que algunas líneas de investigación desarrolladas en el ámbito de lo paranormal pueden aportar herramientas idóneas para el estudio del fenómeno ovni, y viceversa. Aunque ambos campos suelen abordarse de manera independiente, existen puntos de contacto relacionados con la percepción humana, la neurociencia y la influencia del entorno físico sobre el cerebro. Un ejemplo bastante interesante lo encontramos en los trabajos del neurocientífico Jason Braithwaite, de la Universidad de Birmingham, quien investigó durante años los supuestos avistamientos de fantasmas en el castillo de Muncaster, en Cumbria (Reino Unido), un lugar con una larga tradición de relatos de apariciones. Las investigaciones se centraron en la conocida Sala de los Tapices, donde numerosos visitantes aseguraban haber experimentado presencias, sombras, figuras humanas o una intensa sensación de que alguien los observaba. Tras quince años de mediciones y experimentos, Braithwaite y su equipo comprobaron que esa estancia presentaba anomalías locales en el campo magnético superiores a las de otras zonas del edificio. Su hipótesis fue que dichas variaciones podrían interactuar con determinados individuos sensibles, alterando su percepción y favoreciendo experiencias subjetivas interpretadas como fenómenos paranormales. No es que los campos magnéticos “crearan fantasmas”, sino que determinadas condiciones ambientales podrían influir en la actividad cerebral y facilitar la aparición de sensaciones de presencia, ilusiones visuales o interpretaciones erróneas de estímulos ambiguos. Esta posibilidad resulta muy sugerente cuando se traslada al estudio de la casuística ufológica. ¿Podría ocurrir algo semejante en algunos encuentros cercanos con ovnis o con supuestos humanoides? ¿Es posible que ciertos factores ambientales contribuyan a generar experiencias extraordinarias sin necesidad de recurrir a explicaciones exclusivamente externas?

JAIME SERVERA, JUAN A. FERNÁNDEZ PERIS, V.-J. BALLESTER OLMOS Y JAVIER SIERRA
(Valencia, 15-02-90)

En este contexto resulta inevitable mencionar los trabajos del neurofisiólogo canadiense Michael Persinger, una de las figuras más conocidas en el estudio de la relación entre los campos electromagnéticos y las experiencias anómalas. Durante décadas llevó a cabo diversos experimentos en laboratorio estimulando determinadas regiones del cerebro, como los lóbulos temporales, mediante campos electromagnéticos de baja frecuencia. Algunos participantes describieron sensaciones de presencia, experiencias extracorporales, alteraciones perceptivas e incluso visiones que recordaban a las narradas tanto por testigos de apariciones fantasmales como por personas que afirmaban haber mantenido encuentros con ovnis o alienígenas.

Aunque los resultados obtenidos por Persinger no siempre han podido reproducirse con la misma consistencia por otros investigadores, hemos de reconocer que sus experimentos abrieron una línea de investigación muy interesante: la posibilidad de que determinadas configuraciones de actividad cerebral puedan generar experiencias muy vívidas. Además, Persinger también desarrolló la denominada teoría de la tensión tectónica, según la cual las tensiones acumuladas en la corteza terrestre antes o durante determinados procesos geológicos podrían generar intensos campos electromagnéticos capaces de producir fenómenos luminosos transitorios, conocidos popularmente como “luces tectónicas” (el investigador Paul Devereux también analizó esta cuestión). Hay varios estudios que han documentado este tipo de luminiscencias en regiones con actividad sísmica o atravesadas por importantes sistemas de fallas geológicas, aunque el mecanismo físico exacto que las produce continúa siendo objeto de investigación.

ALEJANDRO AGOSTINELLI, HILARY EVANS, V.-J. BALLESTER OLMOS, RICHARD HAINES Y JULIO ARCAS
(Santander, octubre 1991)

Lo interesante es que esta hipótesis establece un posible vínculo entre tres elementos que con frecuencia aparecen asociados en numerosos informes: la presencia de extrañas luces, la existencia de anomalías geológicas y las experiencias perceptivas de los testigos. Si un observador se encontrara muy próximo a una fuente natural de campos electromagnéticos intensos, cabe plantear —al menos como hipótesis de trabajo— que dichos campos pudieran influir en su actividad cerebral, favoreciendo estados alterados de conciencia, distorsiones perceptivas o experiencias visionarias. En tales circunstancias, un fenómeno luminoso real podría combinarse con una interpretación subjetiva extraordinaria, dando lugar a relatos de encuentros con entidades, humanoides o naves de origen desconocido.

BALLESTER OLMOS Y JOAN PLANA (C.E.I. de Barcelona, 1993)

Naturalmente, esta explicación no pretende resolver toda la casuística ovni ni reducirla a un único mecanismo. Los informes de observación constituyen un conjunto extremadamente heterogéneo en el que confluyen fenómenos de naturaleza muy diversa. Ballester recalca muy bien esto en su libro. Sin embargo, creo que las investigaciones sobre la influencia de los campos electromagnéticos en la percepción humana ofrecen una vía de estudio interdisciplinar muy prometedora. La colaboración entre neurociencia, geofísica, psicología cognitiva, parapsicología y ufología podría ayudar a comprender mejor por qué determinados lugares parecen concentrar un número inusualmente elevado de experiencias anómalas y hasta qué punto el entorno físico puede desempeñar un papel en la génesis de algunos de estos relatos.

V.-J. BALLESTER OLMOS, CLAUDIA M. MOCTEZUMA Y MOISÉS GARRIDO (Valencia, 23-02-24)

Lo cierto es que cuando desplazamos el foco desde el objeto percibido hacia el sujeto que percibe, empiezan a emerger paralelismos difíciles de ignorar. En los relatos de encuentros con ovnis, apariciones, experiencias místicas, episodios de “rapto”, visiones religiosas o contactos con entidades se repiten una y otra vez determinados rasgos: estados alterados de conciencia, intensa sensación de realidad, distorsiones temporales, inmovilidad corporal, emociones extremas y recuerdos muy vívidos. Aunque la interpretación que cada testigo hace de lo sucedido depende de su contexto cultural y de sus creencias, los mecanismos cognitivos y neurobiológicos que subyacen a estas experiencias podrían ser, al menos en parte, comunes. Es lo que pienso. Por eso llevo décadas defendiendo que el verdadero epicentro de estos fenómenos se encuentra en la mente humana. Antes de preguntarnos qué es la entidad, deberíamos tratar de comprender cómo el cerebro es capaz de generar experiencias de una intensidad, una coherencia y una verosimilitud tan extraordinarias. Solo entonces estaremos en condiciones de abordar con verdadero rigor el enigma que representan.

CARLOS GONZÁLEZ, BALLESTER OLMOS, JAIME SERVERA, J. A. FERNÁNDEZ PERIS, GUSTAVO DOMÉNECH,
CLAUDIA M. MOCTEZUMA Y MOISÉS GARRIDO (Valencia, 23-02-24)

Conviene, además, desterrar un prejuicio muy extendido: no siempre quienes protagonizan estas experiencias inventan deliberadamente sus historias. La inmensa mayoría las vive como acontecimientos muy perturbadores. Buscan ayuda, intentan encontrar una explicación y, sobre todo, tratan de comprender qué les ha ocurrido. Con frecuencia pagan un precio muy alto por ello. Y no obtienen beneficios económicos. Más bien al contrario, pues algunos llegan a perder el trabajo. Son objeto de burlas, descrédito y estigmatización social. Sus relaciones familiares se resienten, y no son pocos los que terminan siendo abandonados por sus parejas o alejándose de sus amigos.

MOISÉS GARRIDO, CLAUDIA MOCTEZUMA, JUAN PABLO GONZÁLEZ, JOSÉ JUAN MONTEJO, 
BALLESTER OLMOS, J. SERVERA, J. A. FERNÁNDEZ, LOLA VELASCO, G. DOMÉNECH Y JORDI ARDANUY 
(Valencia, 24-05-25)

He conocido a personas que aseguran haber mantenido encuentros con entidades a lo largo de su vida. En algunos casos las he seguido durante años, reuniéndome muchas veces, lo que me ha permitido conocer de cerca el sufrimiento que estas experiencias les ocasionan. Puedo afirmar, sin exagerar, que no es una carga fácil de soportar. Independientemente de cuál sea el origen último del fenómeno (yo también descarto una realidad física), el impacto psicológico y emocional que produce en quienes lo viven es real. Por eso, conviene no despachar estos testimonios con excesiva ligereza, reduciéndolos sin más a simples fraudes o invenciones. Como ya he manifestado, corresponderá a los neurobiólogos esclarecer qué mecanismos cerebrales intervienen en la génesis de estas experiencias visionarias espontáneas que vienen protagonizando determinados individuos desde los albores de la humanidad.

En el sentido de las agujas del reloj: BALLESTER OLMOS, JAVIER CAVANILLES, LUIS R. GONZÁLEZ, DIEGO ZÚÑIGA,
JUAN A. FERNÁNDEZ, PABLO VERGEL, JOSÉ A. TENZA, JAIME SERVERA Y JUAN P. GONZÁLEZ (Valencia, 29-12-25)

He de confesar que, aunque comparto la mirada escéptica de Ballester, el fenómeno ovni sigue invitándome, de algún modo, a explorar los límites del conocimiento, de la percepción y de la propia noción de realidad. También suscita en mí algunas preguntas de naturaleza filosófica: ¿Participa la conciencia individual de una realidad más amplia que aún no comprendemos o, por el contrario, proyecta sobre el mundo sus propios símbolos? ¿Existen niveles de realidad que escapan a nuestras categorías habituales? Ya advertía el ufólogo Dennis Stillings que “las especulaciones sobre el fenómeno ovni nos recuerdan a las disquisiciones tradicionales sobre la naturaleza de la realidad en sí misma y su relación con el hombre”. Y es que, en el fondo, ignoramos si lo real se agota en lo que podemos verificar a nivel físico.

TRES MONOGRAFÍAS DE BALLESTER OLMOS

Dicho lo cual, y a modo de conclusión, considero que nos encontramos ante un ensayo excepcional, de lectura obligada para cualquiera que se acerque con verdadero interés al fenómeno ovni. Tengo claro que la mayor aportación de este libro es recordarnos que la búsqueda de la verdad exige someter todas nuestras convicciones al escrutinio de las pruebas. “Desde siempre he cultivado el espíritu crítico”, confiesa el autor. Esa ha sido, sin duda alguna, la gran lección que nos ha legado este veterano ufólogo, a quien felicitamos por esta magna obra.

Finalmente, deseo expresar mi más sincero agradecimiento a Vicente-Juan por las generosas palabras que dedica en su libro a Claudia y a mí, en reconocimiento a nuestra labor al frente del Proyecto Paradig+ XXI. Para ambos supone un verdadero honor recibir ese respaldo. Quisiera felicitar también a su editor, Pablo Vergel, por la valentía de apostar por la publicación de una obra tan voluminosa dedicada a la ufología racional pura y dura, un género que, conviene reconocer, dista mucho de ser comercial.


(Por Moisés)

viernes, 3 de julio de 2026

SECTAS DESTRUCTIVAS ("Foro Abierto", Tribunal TV, 02-09-98)

¡Nueva entrega de VIDEOTECA DE LO INSÓLITO!

Rescatamos de nuestro archivo un interesante debate sobre SECTAS DESTRUCTIVAS. Pertenece al programa “Foro Abierto”, conducido por Carlos Berbell en Tribunal TV, canal de la extinta plataforma Vía Digital. Lo grabé el 2 de septiembre de 1998. Invitados: Gabriel Carrión, José Antonio Campoy, Enrique Sánchez Motos y Pedro Cubero.  

¿Qué define a una secta para ser considerada destructiva? ¿Cómo actúan los líderes sectarios? ¿Por qué hay personas que se “enganchan” a las sectas, volviéndose dependientes de las mismas? ¿Hay alguna manera de escapar de una secta? ¿Se abusa del término “secta” de forma peyorativa para calificar como tal a aquellos grupos que tienen creencias minoritarias o distintas a las religiones establecidas? 

Esperamos que os resulte de interés. 

martes, 30 de junio de 2026

UNIVERSO SECRETO (Nuevo DOSIER de PARADIG+ XXI)

¡Nuevo DOSIER de PARADIG+ XXI! 

Seguimos rescatando tesoros de nuestro archivo para ponerlos al alcance de todos los interesados. Esta vez hemos digitalizado los ejemplares del periódico UNIVERSO SECRETO. Me suscribí nada más salir el primer número, en abril de 1988. Ovnis, parapsicología, ocultismo, brujería, satanismo, profecías, sectas… Recuperamos así una publicación hoy olvidada y, para muchos, posiblemente desconocida. Esperamos que disfruten de esta colección. 

Aprovechamos la ocasión para agradecerles el apoyo constante a nuestro proyecto. Nos anima a seguir adelante. 

Enlace de descarga: UNIVERSO SECRETO (Paradig+ XXI, 2026) 

sábado, 27 de junio de 2026

MENSAJES PARA LOS DIOSES ("Misterios del Mundo" de Arthur C. Clarke, 1980)

¡Nueva entrega de VIDEOTECA DE LO INSÓLITO! 

Rescatamos otro episodio de la serie MISTERIOS DEL MUNDO de Arthur C. Clarke. Llevó por título: MENSAJES PARA LOS DIOSES. Fecha: 1980. 

El reportaje hace un amplio repaso a los dibujos colosales grabados en la tierra por el hombre del pasado. Representaciones que solo pueden ser contempladas desde el aire. Por ejemplo, las célebres pistas de Nazca, en Peru, o las enigmáticas figuras del desierto de Atacama, en Chile. 

Esperamos que os resulte de interés.

sábado, 20 de junio de 2026

EL PODER DE LA PSICOCINESIS (Documental, 1994)

¡Nueva entrega de VIDEOTECA DE LO INSÓLITO! 

Rescatamos otro documental de la colección ENCICLOPEDIA DE PARAPSICOLOGÍA Y CIENCIAS OCULTAS, presentada por Sebastián D’Arbó. Lleva por título: EL PODER DE LA PSICOCINESIS. Data de 1994. 

¿Es posible que la mente pueda influir en la materia? ¿Se trata de habilidosos trucos? ¿Tienen los niños una mayor habilidad psíquica que los adultos? ¿Qué dicen los parapsicólogos al respecto? 

Esperamos que os resulte de interés. 


viernes, 19 de junio de 2026

¿DÍA DE LA REVELACIÓN O DÍA DE LA CONEXIÓN?

“Para un ufólogo como tú es un carrusel de sensaciones curiosísimo… Te encantará. Yo la vi el lunes y la ando paladeando aún”. Eso me respondió mi buen amigo Javier Sierra cuando anteayer le escribí un wasap diciéndole que íbamos camino de Elche para ver El Día de la Revelación, la nueva película de Steven Spielberg. Efectivamente, me encantó. Javier acertó de pleno. La película reúne todos los ingredientes necesarios para fascinar a quienes sentimos una auténtica pasión por el fenómeno ovni, independientemente de que nos situemos entre los creyentes o los escépticos respecto a la hipótesis extraterrestre. Spielberg aborda el tema con la maestría que lo caracteriza, no solo como veterano cineasta, sino también como profundo conocedor del universo ufológico. Por supuesto, El Día de la Revelación no desbanca a Encuentros en la Tercera Fase (1977), una obra maestra difícil de superar, pero se le acerca mucho e incluso le rinde homenaje mediante algunos guiños que los aficionados sabrán apreciar. 


Spielberg vuelve a demostrar que sabe tocar la fibra sensible del espectador. Consigue que vivamos los acontecimientos con auténtica emoción, especialmente en un tramo final cargado de intensidad. Sus 145 minutos pasan en un suspiro y, cuando llegan los créditos, uno se queda con ganas de más. Merecería la pena una segunda parte, pensé.  

Suelo decir que el fenómeno ovni me ha enseñado mucho más sobre la psicología humana que sobre la posible existencia de vida extraterrestre. Y aunque la nueva película de Spielberg gira en torno a esta última cuestión —la presencia alienígena en nuestro planeta—, creo que, en el fondo, habla de nosotros mismos: del ser humano y de sus complejidades. El cineasta utiliza el tema extraterrestre como excusa para introducir al espectador en los vericuetos de la naturaleza humana (esa es la gran desconocida). 

No cabe duda de que el fenómeno ovni posee una dimensión trascendente. Se ha convertido en un mito muy poderoso y con profundas implicaciones. Quienes afirman haber vivido un encuentro cercano suelen describirlo como una experiencia casi mística, capaz de alterar de manera radical su forma de entender la realidad. Conozco de primera mano casos de personas cuyas vidas se transformaron drásticamente tras una experiencia de este tipo, modificando no solo su universo interior —sus creencias, sus certezas, su visión del mundo—, sino también sus relaciones familiares y sociales. En muchas ocasiones, estas personas se sienten solas y les resulta muy frustrante observar tanta incomprensión a su alrededor. Por eso, sé escucharlas con atención y con empatía, reconociendo lo difícil que resulta equilibrar la vida cotidiana y las experiencias anómalas (ya sean ufológicas o parapsicológicas). Como bien señala la historiadora de las religiones Diana Walsh Pasulka en su recomendable obra Los creyentes. Un ensayo sobre ovnis, tecnología desconocida y el inesperado origen de una nueva religión (Errata naturae, 2026): "Estos «eventos de contacto» —interacciones entre humanos y entidades inteligentes no humanas procedentes del espacio— generan creencias e interpretaciones que, con el tiempo, evolucionan en comunidades de creyentes". Durante su investigación, esta autora tuvo que aceptar los paralelismos existentes entre los informes modernos sobre ovnis y los relatos históricos de experiencias religiosas. No hay más que analizar el movimiento contactista surgido en los años cincuenta del pasado siglo, con su trasfondo milenarista y mesiánico (los contactados convirtieron a los extraterrestres en los nuevos dioses tecnológicos).    

Pues sí, la irrupción inesperada de un encuentro cercano con ovnis y con entidades asociadas a los mismos puede generar un gran impacto psicológico y emocional. No resulta sencillo integrar una vivencia así en el propio esquema mental. Y mucho menos cuando, después de esa experiencia fuera de lo común, comienzan a manifestarse otros fenómenos extraños. En numerosas ocasiones, la ufología y lo paranormal aparecen estrechamente vinculados (en la película se observan ciertos elementos paraufológicos, ya que la percepción extrasensorial está muy presente). Quien niegue esta realidad es probable que no ha investigado lo suficiente o desconoce una parte sustancial de la casuística. Porque el fenómeno ovni no se limita al avistamiento de luces extrañas en el cielo. Es un asunto mucho más complejo, profundo y poliédrico. Y afirmar esto no implica defender necesariamente un origen extraterrestre para dichos fenómenos. No estoy hablando ahora de hipótesis sobre su origen o naturaleza, sino de sus efectos: psicológicos, emocionales y, en algunos casos, también parapsicológicos.


El Día de la Revelación podría haberse titulado perfectamente El Día de la Conexión, ya que profundiza en todos estos aspectos humanos. Al final, el epicentro de estos fenómenos es la conciencia humana. La “revelación” no se refiere solo a un descubrimiento extraterrestre que ha permanecido oculto por las altas esferas de poder. Hay algo más profundo: la conexión con uno mismo, con los demás y con algo que trasciende lo puramente material. La “revelación”, o al menos yo lo percibo así, sería más bien la toma de conciencia de una dimensión humana más profunda. En la película se aprecia muy bien lo que supone la búsqueda espiritual, aunque no tenga una connotación necesariamente religiosa. Es la conciencia de pertenecer a algo más grande que el propio individuo. El encuentro con el otro como camino hacia el autoconocimiento. Me refiero a la conexión con las personas, con los recuerdos, con las experiencias, con las intuiciones… No perder la perspectiva de lo que somos y de la importancia que tiene dar significado a nuestra existencia. Insisto: no hablo de creencias religiosas. No soy hombre de fe —no necesito ninguna religión en mi vida— y aun así sé apreciar el valor de la espiritualidad, además de atraerme el estudio de las experiencias místicas. Existe, de hecho, una espiritualidad laica. El filósofo ateo André Comte-Sponville, en su extraordinario ensayo El alma del ateísmo (2006), afirma: “La espiritualidad es algo demasiado importante como para dejarla en mano de los sacerdotes, los mulás o los espiritualistas. Es el aspecto más noble del hombre, o más bien su función más elevada, que nos convierte en algo distinto a las bestias, más y mejor que los animales que también somos (…) Carecer de religión no es una razón para renunciar a toda vida espiritual”.

En El día de la Revelación, la dimensión espiritual adquiere significado a través de la relación con los demás. La empatía, la escucha, el reconocimiento mutuo y la vulnerabilidad son, en síntesis, el vehículo que permite a los personajes aproximarse a algo más profundo. Es decir, la conexión humana como experiencia espiritual. Apertura mental, vivencias transformadoras y reciprocidad a partes iguales. La empatía —y esto Spielberg lo muestra con notable claridad— constituye una puerta hacia una comprensión más amplia de la existencia. Por eso, esta fascinante historia resuena con tanta fuerza a nivel emocional. Más allá de cualquier interpretación concreta sobre lo espiritual, habla de una experiencia muy universal: la necesidad de conectar con otros, con nosotros mismos y con algo que nos trascienda para encontrar respuestas a los grandes interrogantes científicos, filosóficos o metafísicos. La película parece sugerir que la verdadera revelación consiste, por tanto, en descubrir que no estamos separados, sino que todos, de algún modo, estamos interconectados, como si formáramos parte de una misma red de conexiones. Una idea que me ha recordado tanto a la hipótesis del inconsciente colectivo de Carl Jung como a los campos morfogenéticos propuestos por Rupert Sheldrake. 

CON NUESTROS AMIGOS GEMA LOZANO, JORGE VALLE Y ANA TRAS DISFRUTAR DE LA PELÍCULA

La película posee una gran carga visual, pero no deberíamos poner el foco solo en este detalle. Conviene leer entre líneas y profundizar en lo que puede aportarnos desde una perspectiva espiritual. También en el papel que desempeña el ser humano, con sus luces y sus sombras, ante una experiencia tan trascendental como sería el encuentro con una inteligencia extrahumana que, quizá, compartiría con nosotros los mismos anhelos, preguntas e incertidumbres. 

(Por Moisés) 

martes, 16 de junio de 2026

RECIBIMOS LA MONOGRAFÍA 'MI CORRESPONDENCIA CON EDUARDO BUELTA', de Vicente-Juan Ballester Olmos

El veterano ufólogo Vicente-Juan Ballester Olmos (Valencia, 1948) nos ha hecho llegar su nueva monografía Mi correspondencia con Eduardo Buelta. ¡Y ya es la tercera! Agradecido por nuestra colaboración —que ha incluido la digitalización de documentos epistolares y el diseño de la portada—, nos la ha dedicado. ¡Un honor! 

Buelta fue uno de los pioneros de la ufología española y cofundador del Centro de Estudios Interplanetario (CEI) de Barcelona. Además, difundió la curiosa idea de que el número de avistamientos ovni aumentaba cada dos años y dos meses, justo cuando se produce la oposición Marte-Tierra. Algo que se conoció como el ciclo bienal. Pero solo funcionó en 1950 y 1952. Ninguna otra oleada se registró durante las siguientes aproximaciones entre ambos planetas. Era otra época y, sin duda, la hipótesis marciana estaba en el imaginario colectivo.  

En definitiva, este volumen recoge el intercambio epistolar mantenido entre Ballester y Buelta durante 1971 y 1972. Lamentablemente, Buelta falleció en febrero de 1973 con solo 57 años. "Estas pocas misivas suponen un pequeño tesoro documental", señala Ballester.    

En PDF: https://www.academia.edu/164912884/Mi_correspondencia_con_Eduardo_Buelta 

En formato físico: https://upiar.com/italian-buelta


sábado, 13 de junio de 2026

LOS LIBROS DE PIEDRA ("El Final de los Tiempos", 1992)

¡Nueva entrega de VIDEOTECA DE LO INSÓLITO! 

Rescatamos de nuestro archivo el segundo capítulo de la serie EL FINAL DE LOS TIEMPOS, dirigida y presentada por Félix Gracia. Lleva por título: LOS LIBROS DE PIEDRA. Data de 1992. 

En el reportaje se hace un recorrido por los zigurats (antiguos templos mesopotámicos con forma de pirámide escalonada), las pistas de Nazca, las pirámides egipcias y precolombinas, Stonehenge, los moais de Pascua, Tiahuanaco, etc.  

Esperamos que os resulte de interés.

martes, 9 de junio de 2026

NUEVO LIBRO DE V.-J. BALLESTER OLMOS

La espera ha sido larga, pero por fin tenemos nuevo libro de Vicente-Juan Ballester Olmos: UAP: LOS OVNIS DEL SIGLO XXI. Y gracias a Reediciones Anomalas. 

Ya está disponible en preventa y los primeros ejemplares serán enviados a partir del 24 de junio. 

Enlace para realizar pedidos:

https://www.reedicionesanomalas.com/product/uap-los-ovnis-del-siglo-xxi

RECIBIMOS LA VISITA DE JAVIER SIERRA

Fue un auténtico lujo recibir ayer lunes en casa a nuestro querido amigo Javier Sierra. Cinco horas de conversación distendida entre libros y documentos de archivo. Tuvo el detalle de regalarnos un ejemplar de Ovnis en la Edad Media, reciente obra de su amigo el historiador José Luis Corral. Primero alimentamos el intelecto y luego el estómago con un delicioso arroz preparado por Claudia. Ha sido un bonito encuentro en petit comité ahora que cumplimos cuarenta años de amistad.





sábado, 6 de junio de 2026

EL DIABLO ("Noche de Misterio", Canal Sur, 1993)

¡Nueva entrega de VIDEOTECA DE LO INSÓLITO!

Rescatamos de nuestro archivo un debate dedicado al DIABLO. Fue en el programa “Noche de Misterio”, de Canal Sur (Andalucía). Lo grabé en 1993. Invitados: Adela Ferrer, José Luis Nuag, Ricard Brú, Enrique de Vicente, Gabriel Carrión y Javier Castillo.

El demonio, los aquelarres, las posesiones y los exorcismos fueron asuntos abordados ampliamente por los especialistas. También se ofrecieron testimonios personales y varios reportajes para ilustrar el debate.

Esperamos que os resulte de interés.

sábado, 30 de mayo de 2026

NUEVO DOSIER DE PARADIG+ XXI: "EL MUNDO DE LOS OVNIS" (Fascículos, 1980)

¡Nuevo dosier de PARADIG+ XXI! 

Compartimos la colección de fascículos titulada EL MUNDO DE LOS OVNIS, coordinada por J. J. Benítez en 1980. Participaron especialistas como Antonio Ribera, Manuel Osuna, Enrique de Vicente, Fernando Jiménez del Oso, Andreas Faber-Kaiser... Ha merecido la pena escanear y rescatar del olvido este material ufológico. ¡A disfrutarlo!   

EL MUNDO DE LOS OVNIS (Fascículos, 1980)

viernes, 29 de mayo de 2026

FANTASMAS (Enrique de Vicente, "Todo va bien", Antena 3, 1994)

¡Nueva entrega de VIDEOTECA DE LO INSÓLITO! 

Rescatamos una entrevista a Enrique de Vicente realizada por Pepe Navarro. Habló de FANTASMAS. Fue en el programa “Todo va bien” de Antena 3. Se emitió en 1994. 

Enrique habla de los distintos tipos de manifestaciones fantasmales y comenta algunos casos. Según explica, no solo hay fantasmas de personas, sino también de animales, barcos, aviones, etc. Aborda el fenómeno desde un enfoque parapsicológico. 

Agradecemos a Enrique que pusiera en su día a nuestra disposición esta grabación en cinta VHS para digitalizarla y compartirla en nuestro canal.  

Esperamos que os resulte de interés. 

sábado, 23 de mayo de 2026

LA REALIDAD OVNI ("La Otra Realidad", TVV, 1999)

¡Nueva entrega de VIDEOTECA DE LO INSÓLITO! 

Rescatamos de nuestro archivo un interesante debate moderado por Fernando Jiménez del Oso. Llevó por título: LA REALIDAD OVNI. Fue en su programa ‘La Otra Realidad’, emitido en la Televisión Valenciana (TVV). Lo grabé en 1999 desde la plataforma Vía Digital. Invitados: Javier Sierra, J. J. Benítez y Julio Marvizón. También participó Andrés Aberasturi. 

¿Qué son los OVNIs? ¿A qué se debe su presencia? ¿Se han manifestado desde siempre? Si son extraterrestres, ¿por qué razón no se produce un contacto oficial? 

Esperamos que os resulte de interés.

sábado, 16 de mayo de 2026

CIELOS EXTRAÑOS ("Misterios del Mundo", 1980)

¡Nueva entrega de VIDEOTECA DE LO INSÓLITO! 

El presente capítulo de MISTERIOS DEL MUNDO, serie conducida por Arthur C. Clarke, lleva por título: CIELOS EXTRAÑOS. Fecha: 1980. Se abordan los siguientes asuntos: los presuntos canales de Marte, que tanto interés suscitaron entre algunos astrónomos, como Giovanni Schiaparelli y Percival Lowell; el supuesto planeta Vulcano, que se hallaría entre Mercurio y el Sol; la extraña luna observada el 18 de junio de 1178; y, por último, la estrella de Belén. 

Esperamos que os resulte de interés.