UN RINCÓN VIRTUAL QUE OBSERVA LA REALIDAD CON OTROS OJOS...

viernes, 22 de diciembre de 2017

EN MIS RATOS LIBROS (XXII): "PONGAMOS QUE HABLO DE JESÚS" (Óscar Fábrega Calahorro)

Exhaustivo, obsesionado con el dato y brillantemente desmitificador. No encuentro mejores calificativos para definir en pocas palabras al escritor Óscar Fábrega Calahorro (Almería, 1976). Y eso es lo que hace que sus obras sean densas y reflexivas, estén repletas de referencias y expongan los hechos desde una perspectiva imperiosamente crítica a nivel historiográfico. El autor, licenciado en Humanidades y amante de la filosofía, la antropología y los enigmas, huye del discurso dominante y no busca el aplauso. Busca la verdad. Y, muchas veces, esa verdad resulta incómoda para la mayoría. Especialmente, si tiene que ver con las cuestiones de fe, ya que pueden descubrirse cosas —sobre todo, falacias— que supondrían un duro varapalo para el creyente acrítico. En Pongamos que hablo de Jesús (Planeta, 2017), el autor nos invita a un viaje fascinante a través de la poliédrica figura de uno de los personajes más influyentes de la historia. Pero lo hace hurgando en la cara oculta, en esos aspectos controvertidos que se hallan descritos en el Nuevo Testamento. Busca entre líneas aquellos datos que para la mayoría pasan desapercibidos y saca a la luz las graves contradicciones que cometen los cronistas evangélicos. También bucea en las fuentes extrabíblicas para hallar posibles vestigios de su existencia histórica. Aunque en las más de 800 páginas del libro se adentra en otros terrenos inhóspitos, tratando de reflejar el enfoque mitista —que cuestiona la historicidad de Jesús— y de presentar al lector las múltiples lecturas e interpretaciones que tiene un personaje tan decisivo —y tan manipulado— en nuestro contexto occidental. Ciertamente, sabemos muy poco sobre Jesús. "El problema principal es que, dada la tremenda ausencia de material fidedigno, se pueden construir, con relativa coherencia, versiones contrapuestas de este mismo personaje. Y no digamos si relajamos el criterio y dejamos correr la imaginación", reconoce Fábrega en el prólogo de su excelente ensayo.

Desde su ateísmo, que confiesa abiertamente en las primeras páginas —"No creo. Soy un no creyente", afirma—, realiza una labor de investigación intachable (y envidiable para cualquier historiador y teólogo crítico). No se puede decir que sea un libro escrito desde la pataleta de un increyente enojado. Al contrario, es una obra muy currada, esclarecedora y sagaz. Fruto del sabio manejo de mucha y buena información y de bastantes horas de análisis y reflexión. Se agradece. Asimismo, desmenuza todas las versiones habidas y por haber sobre Jesús. Efectúa, a su vez, un delicioso recorrido por el judaísmo, el cristianismo primitivo, los Evangelios apócrifos, el Talmud, etc. Deconstruye certeramente muchas ideas que se han propagado durante dos milenios de cristianismo. Precisamente, los Evangelios están repletos de "ficciones religiosas", como él denomina a todos esos inventos y deformaciones añadidos por los autores de tales textos bíblicos, cuyo fin no fue otro sino adornar con elementos fantásticos a un Jesús que no tenía nada de especial. "Fue alguien insignificante. Uno más. Un judío marginal", asegura Fábrega.

Asimismo, los años perdidos de Jesús —su vida oculta— dan mucho juego para todo tipo de especulaciones. ¿Estuvo, quizá, en la India y se hizo budista? ¿Acaso viajó a Egipto y perteneció a alguna secta iniciática convirtiéndose en un fabuloso mago o taumaturgo? Fábrega examina todas estas fantásticas elucubraciones reflejadas en obras ocultistas, esotéricas y, supuestamente, reveladas que florecieron desde finales del siglo XIX. Son, según asegura, los 'apócrifos modernos'. "Pese a la falsedad manifiesta de todos estos documentos, merece la pena hablar un poquito de ellos, de sus autores y de sus extravagantes propuestas", alega. Y lo hace francamente bien, con el tono desmitificador que el asunto merece.

Jesús y el sexo, su relación con María Magdalena, la secta de los esenios, los milagros, la pasión, la resurrección, la tumba de Cachemira, el Libro de Urantia y muchos otros asuntos de vital importancia literaria, teológica e histórica son abordados con rigor por el autor con el ánimo de que el lector conozca a fondo todo lo que guarda relación con Jesús, tanto el personaje histórico como el mítico, y con el surgimiento y expansión del cristianismo. En definitiva, estamos ante una obra excepcional, que recomiendo absolutamente, y más en estas fechas navideñas —en pleno solsticio de invierno—, en las que los creyentes rinden culto a un personaje clave en el devenir histórico de los dos últimos milenios y que aún sigue despertando pasiones, encontronazos... y magníficos trabajos como el publicado por este tenaz investigador y escritor almeriense. Disfruten, pues, de su lectura, sea usted creyente o increyente, cristiano o devoto de otra confesión religiosa. Aprenderá y le hará pensar, que es lo que tiene que ofrecer un buen libro como el que nos ocupa. 


ÓSCAR FÁBREGA Y MOISÉS GARRIDO (19-11-17)

(Por Moisés)

martes, 19 de diciembre de 2017

MAJESTIC-12: MENTIRAS QUE SOLAPAN VERDADES

El pasado 11 de diciembre, se cumplían treinta y tres años del inicio de una gran mentira ufológica. Todo comenzó con la recepción en el domicilio de un productor de televisión llamado Jaime Shandera de un peculiar paquete. El envío, sin remitente y procedente de Nuevo México, era una película en blanco y negro sin revelar. Al parecer, el film contenía ocho imágenes de documentos sobre la creación, por parte del presidente de los Estados Unidos Harry Truman, de un comité de científicos y militares denominado "Majestic 12" (también conocido como MJ-12), cuyo fin era indagar en torno a un supuesto estrellamiento de una nave alienígena y a la recuperación de sus ocupantes en Nuevo México en el año 1947, aludiendo al archiconocido estrellamiento de Roswell.

Shandera, quien además de dedicarse profesionalmente al ámbito audiovisual era muy aficionado a la ufología, decidió compartir tan impactante información con William L. Moore y Stanton T. Friedman, dos ufólogos con una dilatada experiencia en el campo de los "no identificados". "Este es un documento de alto secreto sólo para ser leído, que contiene información clasificada, esencial para la seguridad nacional de los Estados Unidos", rezaba  un fragmento de este informe datado el 18 de noviembre de 1952 y que iba dirigido al recién electo presidente Dwight Eisenhower. En él aparecían los nombres y cargos de militares, políticos y científicos implicados en el asunto, así como la firma de Harry Truman avalando el comité. Precisamente, sería la rúbrica presidencial y la biografía de algunos de los miembros del MJ-12 lo que haría dudar de su autenticidad a algunos investigadores, aunque no fueron los únicos elementos que pusieron en tela de juicio este caso.

Indagando en torno al documento, Phillip Klass periodista y escéptico ufólogo norteamericano, cayó en la cuenta de que la firma del presidente había sido copiada de una carta enviada por Truman al científico Vanevar Bush, en 1947. Por otro lado, la tipografía de las letras que aparecían en los documentos se correspondía a una máquina de escribir fabricada en el año 1963, con lo que la fecha de envío del documento no coincidía con la fecha real de su creación.

Donald Menzel, profesor de Astrofísica de la Universidad de Harvard, si bien negaba oficialmente el fenómeno OVNI, pertenecía a este "selecto" grupo, aunque según indagaciones hechas por el propio Friedman, no solo poseía una "acreditación de Alto Nivel" de la CIA, sino que además había colaborado para diversos proyectos gubernamentales.

"Había realizado trabajos consultivos de muy alta clasificación para muchas corporaciones importantes de Estados Unidos, mantuvo estrechas relaciones con otros científicos del MJ-12, y asesoró al gobierno en muchos proyectos secretos. Incluso había viajado a Nuevo México entre 1947 y 1948 por cuenta gubernamental", comenta el escritor e historiador Juan José Sanchez-Oro en El Pacto. Reptilianos y Gobiernos. Un mito contemporáneo, obra desmitificadora en la que, entre otros asuntos, alude al MJ-12.

Sin embargo, los propios ufólogos que en primera instancia se hicieron eco de estos sorprendentes documentos, es decir, Shandera, Stanton y Moore, también han sido objeto de debate. Para Moisés Garrido, no hay duda de que William L. Moore actuó de forma ambigua movido por intereses personales. Moore, además de haber sido coautor junto a Charles Berlitz de dos libros "con claros fines manipulativos"El Incidente (primer libro sobre Roswell) y el Experimento Filadelfia: Proyecto Invisibilidad, su relación de conveniencia con el agente Richard Doty le delataba como intoxicador. "Recordemos que Moore confesó, durante el Annual MUFON UFO Symposium celebrado en Las Vegas en julio de 1989, haber colaborado con un oficial de inteligencia llamado Richard Doty, quien le proporcionó informes secretos a cambio de difundir información falsa entre los ufólogos con el objetivo de intoxicar a la opinión pública", asegura Garrido en Ovnis. Del espacio exterior al espacio interior, obra en la que hace una reflexivo análisis sobre la ufología y la esquiva naturaleza del fenómeno OVNI.

Llegados a este punto, cabe preguntarse: ¿Por qué tomarse tantas molestias en semejante labor desinformadora que implicaría a diversas personas de varios estamentos civiles y militares?  Quizá, la respuesta más lógica sería la de servir de tapadera a otros asuntos más terrestres y secretos. "Bajo el nombre de Proyecto Hermes, los EEUU lanzaron varios cohetes tripulados por monos. Según Grégory Kennedy —que fue director del Museo Americano del Aire y del Espacio, del Instituto Smithsoniano— entre junio de 1947 y junio de 1948, se efectuaron cuatro lanzamientos de V-2 con monos vivos en su interior , aseguraba el periodista y escritor Javier Sierra hace unos años, tras estudiar concienzudamente este asunto. Plantea que, quizá, uno de estos objetos pudo haber sido el que se estrelló en Roswell y, dado el secretismo de dicho proyecto, se prefirió lanzar una cortina de humo con el pretexto alienígena para desviar el origen real del estrellamiento. De hecho, esta hipótesis también fue defendida por miembros de la organización Ground Saucer Watch, quienes pudieron comprobar que un supuesto alienígena calcinado que aparecía en una foto, se trataba en realidad de un mono.

Pese a dichas indagaciones, a día de hoy muchos interesados en el fenómeno OVNI creen que tanto los documentos del MJ-12 como su contenido son totalmente fidedignos. La cantidad de material que surgió para hilar esta mentira y las veces que esta historia se ha contado como cierta, han pesado más que las pruebas que se han presentado en su contra, y es que como decía el tristemente célebre Joseph Goebbels, jefe de la campaña propagandística de Adolf Hitler, "una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad". Y tenía razón.

WILLIAM MOORE, JAIME SHANDERA Y STANTON FRIEDMAN

UNO DE LOS FOLIOS DEL DOCUMENTO MJ-12

(Por Claudia)

jueves, 14 de diciembre de 2017

NUEVAS ENTREGAS DE "VIDEOTECA DE LO INSÓLITO", NUESTRO CANAL DE YOUTUBE

No podemos más que agradecer enormemente el apoyo que estamos recibiendo desde que tuvimos la iniciativa de crear VIDEOTECA DE LO INSÓLITO, nuestro canal de YouTube. 55 vídeos subidos hasta el momento. Y más de 400 suscriptores. Muchos conocidos y desconocidos nos envían constantes felicitaciones y nos animan a seguir adelante con esta desinteresada labor. Creemos necesario rescatar de los archivos (tanto nuestros como de otros amigos que también están contribuyendo con sus generosas aportaciones) todo este material que forma parte de la historia de la divulgación del misterio en España. Consideramos importante que las nuevas generaciones, tanto de estudiosos como de aficionados a estas temáticas, conozcan las opiniones de los pioneros (Antonio Ribera, Ignacio Darnaude, José Mª Casas-Huguet, etc.), los debates que se han generado en distintas televisiones en torno a los OVNIs y los fenómenos paranormales, los reportajes y documentales previos a la era de internet, etc. Aunque también estamos rescatando programas inéditos emitidos en lo que llevamos de siglo, nuestro objetivo prioritario se centra en sacar a la luz programas, debates, conferencias y entrevistas pertenecientes a décadas anteriores, como los años 80 y 90 del pasado siglo. Este es nuestro compromiso y lo estamos llevando a cabo con mucha ilusión. Os invitamos, una vez más, a suscribiros a nuestro canal y seguir puntualmente nuestras actualizaciones. He aquí los vídeos que hemos subido recientemente: 

  

    


domingo, 3 de diciembre de 2017

40 AÑOS DEL 'I CONGRESO NACIONAL DE UFOLOGÍA' (BARCELONA): HISTORIA DE UNA RUPTURA INSALVABLE

Un día como hoy de hace cuarenta años, el 3 de diciembre de 1977, se inauguró el I Congreso Nacional de Ufología. El evento, celebrado en el Palacio de Congresos de Montjuïc (Barcelona), vino precedido de una enorme expectación. Y no era para menos, pues allí se dieron cita, ante más de 600 asistentes, destacados personajes del panorama ufológico como: Antonio Ribera —presidente del congreso—, Andreas Faber-Kaiser, Juan José Benítez, Julio Arcas, Alberto Adell Sabatés, Vicente-Juan Ballester Olmos, Félix Ares de Blas, Julio Marvizón, Enrique de Vicente, Carlos Murciano...

PARTICIPANTES DEL I CONGRESO NACIONAL DE UFOLOGÍA (Gentileza: Julio Marvizón)
Dicho congreso marcó un antes y un después en la ufología española. Y es que de allí surgieron dos posturas enfrentadas e incompatibles: una "racionalista" y otra "crédula". O, al menos, eso manifestaron algunos ufólogos que, por el hecho de elaborar gráficas y manejar estadísticas, se creyeron superiores al resto. Iban de investigadores serios. Los demás ufólogos, que mezclaban OVNIs y parapsicología, enfatizaban el carácter místico de los "encuentros cercanos" o hablaban de supuestas "bases submarinas", eran menospreciados o considerados ufólogos de segunda. Ballester y su cohorte —Alberto Adell, Félix Ares, Miguel Guasp, David G. López, José Tomás Ramírez y Ángel Salaverria— se erigieron, pues, en representantes de la ufología "racional" o "científica". Si no estabas con ellos, no valías para investigar. La ufología les pertenecía. Ellos eran la ufología...

Tanto es así que el CEI (Centro de Estudios Interplanetarios) sacó a la luz en febrero de 1978 las actas del congreso. Pero solo publicaron las "ponencias técnicas" presentadas por Ballester y los suyos. Los demás, se quedaban fuera, excomulgados por los "sumos pontífices" de la ufología ballesteriana (sector radical que, unos meses más tarde, quedó manifiestamente representado por el Consejo de Consultores de Stendek, creado en mayo de 1978). Aquello significó el cisma de la ufología española. En dichas actas parciales, que obran en mi poder, se vislumbra perfectamente la tendencia exclusivista de dichos señores, dotando a sus trabajos de un enfoque excesivamente cientificista, incluyendo numerosos diagramas, gráficas, fórmulas matemáticas y porcentajes estadísticos para aparentar rigor. Y el rigor es bueno, por supuesto. Y hay que luchar contra la charlatanería, el fraude y la desinformación. Pero no hay que radicalizar las posturas hasta el extremo de rechazar a priori los aspectos subjetivos, la vertiente paranormal u otras cuestiones mitológicas, porque entonces despojaríamos al Fenómeno OVNI de su esencia, ya que su naturaleza es tremendamente irracional, absurda y escurridiza. Y nos guste o no, todas las piezas que lo componen han de ser examinadas. Incluso el contactismo, pese a su carga pseudorreligiosa.

CARTEL OFICIAL DEL CONGRESO
"Este congreso significó, por desgracia para la racionalización del trabajo, el encuentro y la ruptura. En un evento en el que su organizador, Antonio Ribera, había querido dar cabida a todos los posicionamientos ante el fenómeno, desde la ufología científica al mesianismo extraterrestre, tenían que saltar chispas, pillando por medio a los centros y pequeños grupos. En el curso de una comunicación bastante aberrante que la visionaria Carole Ramis extendió por más de una hora, el sector vinculado al CEI dio materialmente 'la espantada', rompiendo en ese momento con el resto de la ufología nacional", escribió Ignacio Cabria en su imprescindible obra Entre ufólogos, creyentes y contactados (1993). La breve charla de Carole Ramis, que versó sobre el "Triángulo de las Baleares" y su relación con los OVNIs, fue impartida la tarde del domingo 4 de diciembre. La visionaria austriaca no podía imaginar que hablar de presuntas bases submarinas extraterrestres (un asunto ya viejo en ufología) iba a provocar tanta controversia, sembrando una confrontación entre los ufólogos que ha perdurado hasta hoy.       

¿Sirvió de algo aquel comportamiento infantil de los autoproclamados "ufólogos científicos" y el tratamiento sesgado que hacían de la información OVNI? Sí, para darnos cuenta del grave error que cometieron con su postura elitista, excluyente y petulante, convencidos de poseer la verdad absoluta y de que el resto la pifiaba siempre. Y con eso no estamos defendiendo las descabelladas ideas que allí pudieron difundirse (como no defendemos las falacias exopolíticas que ahora están tan en boga). Pero no cabe duda de que se perdió una oportunidad estupenda para un debate constructivo, sin las acaloradas reacciones que condujeron a posicionamientos extremistas y a una ruptura insalvable en la ufología hispana. Y es que, a pesar de la apariencia objetiva de las ponencias presentadas por los ufólogos "científicos", es bien sabido que el Fenómeno OVNI escapa a toda regla estadística, siendo imposible ajustarlo a gráficas, porcentajes, constantes, etc. A no ser, claro, que manipulemos los datos y escojamos del universo de casos únicamente aquellos que nos interesan para apoyar nuestras conclusiones... En fin, al margen de excesos, manipulaciones, apriorismos e intereses partidistas (los hubo en ambos bandos), hemos de subrayar lo añadido por Cabria en su mencionado ensayo: "Durante 1981 el Consejo de Consultores existe más como una entelequia que como una realidad, aunque su desaparición material tuviera lugar en 1982 (...) Al ser un colectivo de asesores científicos se exigía una titulación universitaria, pero esto implicaba un divorcio de la base social que componía la comunidad ufológica, de un nivel académico medio y bajo. Esta exclusividad era considerada por los grupos ufológicos como un menosprecio de la 'élite' hacia ellos, ignorando su experiencia en investigación de campo y su capacidad operativa. La división en dos bloques que se daban la espalda fue el lado negativo del proyecto del Consejo de Consultores de Stendek y de su opuesto, la Coordinadora de Estudios sobre el Fenómeno OVNI".      


Volviendo al citado congreso del 77, me parece acertadísima la aclaración de Antonio Ribera en el nº 20 de la revista Mundo Desconocido (febrero 1978): "Por la naturaleza misma del fenómeno OVNI, a caballo entre la realidad y el mito, no podía excluirse de entre los ponentes a personas de mentalidad abierta y dotadas de imaginación (extraña facultad desconocida para muchos científicos), e incluso a personas que se habían distinguido en el estudio de la fenomenología paranormal, pues desde Jacques Vallée ya no puede eliminarse la 'componente psíquica' e incluso la 'componente parapsicológica' del estudio de los OVNI". Se agradece que Ribera, un ufólogo que siempre se caracterizó por defender la hipótesis extraterrestre en su versión más genuina, manifestara algo así, permitiendo que la amplitud de miras se hiciera latente en el congreso. Es, por tanto, comprensible su cabreo respecto a la reacción de los ufólogos "científicos" durante la disertación de Carole Ramis. Así lo contaba en dicho artículo: "Esto provocó la desbandada general de los 'científicos', quienes, demostrando muy poca tolerancia ante las ideas ajenas y un grado de presunción y engreimiento notabilísimos, se fueron a la francesa, pese a haber sido invitados al Congreso con todos los honores, con hoteles de primera y viajes pagados. Pero, sin duda, todo esto se les debía. Ni se dignaron asistir a la cena de clausura". A continuación, Ribera se refirió a la carta que le remitió Ballester Olmos pocos días después del congreso, en la que el valenciano le confesó: "Nosotros aceptamos que cualquiera organice un congreso para exponer seriamente la problemática OVNI, pero tratar de equiparar las contribuciones de Ares y Calderón, de Guasp y Ramis o de Ballester (sic) y Faber no es admisible".

CAROLE RAMIS FUE MUY CRITICADA POR EL SECTOR RADICAL DE LA UFOLOGÍA
Pobre Antonio. Tuvo que dolerle bastante observar que el CEI, cofundado por él en 1958, ahora estaba tomado por ciertos "inquisidores" que ya no tenían el menor miramiento hacia su persona. Ni siquiera hacia Faber-Kaiser, en cuya revista Mundo Desconocido colaboraban. Además, algunos de ellos habían sido, en cierto modo, discípulos de Ribera. "La modestia no debe de figurar entre las virtudes predilectas de Ballester Olmos", manifestó el decano de los ufólogos españoles. Y agregó: "Me dio cierta tristeza —no me recato en decirlo— que unos jóvenes investigadores que se han formado en la lectura de mis libros (como Ares, al menos, reconoció noblemente), se mostrasen tan soberbios e intransigentes con opiniones ajenas que ellos miraban despectivamente (...) Pero ellos solo creen en ordenadores digitales. Éste es su dios (...) Todo esto, repito, es triste y descorazonador. Aunque, en el fondo, es infantil. Es una pataleta de 'repelentes niños Vicentes', que no entienden el lenguaje de la imaginación (Vallée sí lo entiende)".

Ribera reconoció que, cuando invitó a Ballester y su séquito al congreso de marras, no suponía que "además de científicos eran purísimas Vestales que velaban el fuego sagrado de la ufología, y que ésta es patrimonio pura y exclusivamente de ellos. Los demás somos 'escritores, artistas y elucubradores', en la frase genial acuñada por Vicente-Juan. Por lo tanto, se nos niega todo derecho a opinar". Ribera, que a principios de ese mismo año había estado en el Congreso Internacional de Ufología celebrado en Acapulco (México), destacó que allí se pudo ver a ufólogos de la talla de un Allen Hynek, un Jacques Vallée o un William Spaulding codearse con un escritor "fantástico" como John Keel, con un contactado como Enrique Castillo o con un teorizador como Colman von Kevickszy, "sin rasgarse las vestiduras ni abandonar en masa la Sala Teotihuacán, del Palacio de Convenciones de Acapulco donde se celebraba el Congreso. Pero es que tratar de equiparar a Hynek y a Ballester, a Vallée y a Guasp o a Spaulding y Ares no es admisible. Aquellos saben convivir, y saben que en ufología hay que aceptar todavía —nos guste o no nos guste— los contactee, los mensajes más o menos mesiánicos y los casos rayanos en la parapsicología. Porque están ahí". ¡Bravo por Ribera!


Sin embargo, Ballester Olmos no cambió de actitud. Siguió manteniendo su cuadriculada o, más bien, estrecha mente par secula seculorum. Doce años después del congreso, en su libro Los Ovnis y la ciencia (1989), Ballester aseveró: "A lo largo del mismo (refiriéndose al congreso) se puso de manifiesto de manera aplastante el carácter paracientífico, especulativo y falto de rigor de gran parte del movimiento ufológico español, así como la total imposibilidad de reconciliar, de una parte, la postura unitaria de varios investigadores serios allí presentes, y, de otra, la actitud heterogénea de los 'propagandistas' (escritores, artistas y pseudoparapsicólogos) que inseminaron de irracionalidad, con sus 'comunicaciones', el Palacio de Congresos de la Ciudad Condal". Y a continuación, anunciaba a bombo y platillo la gestación del Consejo de Consultores de Stendek, ejemplo de seriedad y rigor científico (para ellos mismos, claro).
     
Por su parte, Joan Crexell, un importante miembro del CEI interesado más por el nacionalismo catalán que por los OVNIs, aprovechó las páginas de Stendek para arremeter contra el congreso. Así, en el nº 30 de la citada publicación especializada (diciembre de 1977), manifestó: "Hemos podido asistir a la confrontación dialéctica entre dos enfoques del tema, totalmente irreconciliables: el de los investigadores y el de los aficionados y charlatanes. En nuestro país, pues, el XXX aniversario de la observación Arnold se ha cerrado con un congreso, que bien podemos calificar de desafortunado y precipitado (...) No podemos silenciar las explosivas elucubraciones de la mayoría de las comunicaciones personales".         

ANDREAS FABER-KAISER DURANTE SU DISERTACIÓN
Desgraciadamente, el sectarismo, el ego y el exclusivismo han estado siempre muy presentes en la ufología. Pero en aquel congreso de hace cuatro décadas quedó patente quienes fueron los causantes. La ufología quedó dividida por culpa del endiosamiento de algunos ufólogos que, por aquel entonces, proclamaban la necesidad de poseer títulos universitarios para investigar los OVNIs cuando, paradójicamente, algunos de ellos jamás empezaron ni acabaron carrera alguna (además, no aportaron absolutamente nada al asunto porque apenas dedicaron tiempo a estudiarlo en profundidad; solo se les veía en actos públicos). ¿Quiénes fueron, por tanto, los 'propagandistas'? "Hay tres clases de mentiras: La mentira, la maldita mentira y las estadísticas", dijo Mark Twain. Aquellos pretendidos ufólogos "científicos" practicaron las tres.

(Por Moisés)
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*Recomendamos ver en el siguiente enlace el capítulo del programa Más Allá que Fernando Jiménez del Oso dedicó al congreso (TVE, 18-12-77): http://www.rtve.es/alacarta/videos/mas-alla/mas-alla-congreso-nacional-ufologia/3563720