Durante el proyecto APOLO, la NASA llegó a
recibir más del 4% del presupuesto de EE. UU., mientras que hoy es menos del
1%. Aunque el coste del proyecto Apolo se estimó en principio en unos 7 mil
millones de dólares, finalmente costó unos 25.800 millones de dólares de los
años 60 (equivaldría a unos 250-300 mil millones actuales). Sin embargo, el
proyecto ARTEMIS ha costado hasta el momento 93 mil millones aprox. (aunque
podría llegar a unos 100-160 mil millones cuando concluya). Por lo tanto,
Artemis es aprox. entre 2 y 3 veces más barato que Apolo en términos reales.
Hay un dato importante a tener en cuenta:
durante la carrera espacial contra la URSS, Estados Unidos estaba dispuesto a
gastar lo que hiciera falta. Era cuestión de poderío político, económico y
tecnológico. El proyecto Apolo empleó cerca de 400.000 técnicos y más de 20.000
empresas. En la misión Apolo todo se diseñó desde cero: el cohete Saturno V, el
módulo lunar, los ordenadores... Todo se hizo rápido y sin burocracia moderna.
En la misión Artemis es muy distinto, ya que se reutilizan tecnologías del Space
Shuttle; el cohete Space Launch System usa piezas del Shuttle y la cápsula
Orión (que transporta a la tripulación) lleva más de 15 años en desarrollo.
Por otro lado, la misión Apolo quería llegar
a la Luna y volver. Se hizo varias veces, entre el Apolo XI (1969) y el Apolo
XVII (1972). Fueron más que suficientes para demostrar la hegemonía mundial del
bloque capitalista frente al comunista (aparte, otra razón por la que ya no se
enviaron más astronautas a la Luna fue debido al elevado coste económico: a
comienzos de los años 70, la NASA sufrió importantes recortes presupuestarios y
las misiones tripuladas a la Luna eran demasiado caras). Artemis, sin embargo,
quiere quedarse en la Luna. Tiene como objetivo establecer bases lunares y una
estación orbital lunar, además de hacer minería y preparar las futuras misiones
a Marte. No tiene las prisas que tenía la misión Apolo. Esta vez hay una
prioridad científica, a largo plazo, no política. A su vez, ya se cuenta con
mayor seguridad (los riesgos asumidos por el proyecto Apolo fueron enormes) y
colaboración industrial (diversas empresas privadas han diseñado el cohete SLS,
la nave Orión, el módulo lunar...) Evidentemente, la ingeniería y la economía
espacial han cambiado muchísimo en 60 años.
Artemis, sin duda, abre la era de la
humanidad fuera de la Tierra. No es solo volver a la Luna, sino empezar a vivir
y trabajar en otro mundo. Eso no tiene ya nada que ver con lo anterior. Es otra
fase muy distinta. Vamos a vivir, por tanto, momentos históricos únicos en la
nueva carrera espacial. De hecho, anoche ya comenzamos a vivirlo con el exitoso
despegue de Artemis II. Y lo más importante: las misiones humanas a Marte están
previstas para 2030–2040. Ojalá sea así. ¡Queremos ser testigos de semejante hazaña!
(Por Moisés)