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jueves, 2 de abril de 2026

APOLO vs. ARTEMIS

 

Durante el proyecto APOLO, la NASA llegó a recibir más del 4% del presupuesto de EE. UU., mientras que hoy es menos del 1%. Aunque el coste del proyecto Apolo se estimó en principio en unos 7 mil millones de dólares, finalmente costó unos 25.800 millones de dólares de los años 60 (equivaldría a unos 250-300 mil millones actuales). Sin embargo, el proyecto ARTEMIS ha costado hasta el momento 93 mil millones aprox. (aunque podría llegar a unos 100-160 mil millones cuando concluya). Por lo tanto, Artemis es aprox. entre 2 y 3 veces más barato que Apolo en términos reales. 

Hay un dato importante a tener en cuenta: durante la carrera espacial contra la URSS, Estados Unidos estaba dispuesto a gastar lo que hiciera falta. Era cuestión de poderío político, económico y tecnológico. El proyecto Apolo empleó cerca de 400.000 técnicos y más de 20.000 empresas. En la misión Apolo todo se diseñó desde cero: el cohete Saturno V, el módulo lunar, los ordenadores... Todo se hizo rápido y sin burocracia moderna. En la misión Artemis es muy distinto, ya que se reutilizan tecnologías del Space Shuttle; el cohete Space Launch System usa piezas del Shuttle y la cápsula Orión (que transporta a la tripulación) lleva más de 15 años en desarrollo. 

Por otro lado, la misión Apolo quería llegar a la Luna y volver. Se hizo varias veces, entre el Apolo XI (1969) y el Apolo XVII (1972). Fueron más que suficientes para demostrar la hegemonía mundial del bloque capitalista frente al comunista (aparte, otra razón por la que ya no se enviaron más astronautas a la Luna fue debido al elevado coste económico: a comienzos de los años 70, la NASA sufrió importantes recortes presupuestarios y las misiones tripuladas a la Luna eran demasiado caras). Artemis, sin embargo, quiere quedarse en la Luna. Tiene como objetivo establecer bases lunares y una estación orbital lunar, además de hacer minería y preparar las futuras misiones a Marte. No tiene las prisas que tenía la misión Apolo. Esta vez hay una prioridad científica, a largo plazo, no política. A su vez, ya se cuenta con mayor seguridad (los riesgos asumidos por el proyecto Apolo fueron enormes) y colaboración industrial (diversas empresas privadas han diseñado el cohete SLS, la nave Orión, el módulo lunar...) Evidentemente, la ingeniería y la economía espacial han cambiado muchísimo en 60 años. 

Artemis, sin duda, abre la era de la humanidad fuera de la Tierra. No es solo volver a la Luna, sino empezar a vivir y trabajar en otro mundo. Eso no tiene ya nada que ver con lo anterior. Es otra fase muy distinta. Vamos a vivir, por tanto, momentos históricos únicos en la nueva carrera espacial. De hecho, anoche ya comenzamos a vivirlo con el exitoso despegue de Artemis II. Y lo más importante: las misiones humanas a Marte están previstas para 2030–2040. Ojalá sea así. ¡Queremos ser testigos de semejante hazaña! 

(Por Moisés)

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