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lunes, 5 de septiembre de 2016

EL COMETA HALLEY: SUPERSTICIÓN Y CIENCIA

Desde la más remota antigüedad, el hombre ha atribuido un origen sobrenatural a aquellos fenómenos de su entorno que no podía comprender. Tal fue el caso de los cometas, antaño de naturaleza imprevisible y cuya aparición hacía augurar desastres. “Los autores competían entre sí por dar las descripciones más fantasiosas y así aumentaban el miedo a los cometas (…) Cuando aparecía un cometa se tomaba nota del año y luego se describían los acontecimientos terribles que ocurrían poco después. Esto se consideraba una «prueba» de que los cometas anunciaban catástrofes. Como es lógico, había hechos terribles todos los años, apareciesen cometas o no, de manera que allí no había pruebas de nada”, afirma el escritor Isaac Asimov en su obra El cometa Halley, donde aborda diversas cuestiones en torno a estos cuerpos siderales y en especial al que da título a la obra, cuyo recorrido tarda 76 años en acercarse a nuestro planeta. Su última visita fue en 1986 y se prevé que regrese en el año 2061. Al parecer, ha coincidido en momentos históricos trascendentales. El asesinato de Julio César en el 44 a. C. tuvo lugar el mismo año de su paso sobre nuestra orbe. Fue visto por los cielos de Jerusalén en el 66 a.C. Cuatro años después, la ciudad era tomada por los romanos. En la Bretaña del año 1066, durante la Batalla de Hastings, los soldados sajones del rey Harold fueron presa del pánico al observar en el firmamento una llamarada procedente del temible intruso. Finalmente, fueron vencidos por las tropas de Guillermo el Conquistador. Este hecho dio lugar al inicio de la formación de la moderna Inglaterra.

Sin embargo, pese a su inicial carácter profético, el cometa no solo fue relevante desde un punto de vista histórico, sino también desde una perspectiva científica. Siglos después, en 1682, este misterioso cuerpo volvía a provocar el miedo entre la población, si bien por aquel entonces ya había estudiosos que habían mostrado su interés por este tipo de fenómenos desde un punto de vista más racional. Uno de ellos fue Edmund Halley, físico, matemático y astrónomo británico, quien tras repasar en antiguos registros, descubrió que los cometas censados en los años 1531, 1607 y 1682 se trataban del mismo objeto. Halley consultó a Isaac Newton, uno de los más prominentes científicos de su época, sobre la fuerza que podía controlar su movimiento. Newton le respondió que el cometa se desplazaba de forma elíptica gracias a una fuerza que disminuía con el cuadrado de su distancia al Sol. Al parecer, las investigaciones de Newton sobre la gravedad, iniciadas dos décadas atrás, tenían mucho que ver con su interés por el desplazamiento del cometa. Halley se quedó tan asombrado por su razonamiento y por sus hipótesis que decidió financiar sus investigaciones. Gracias a esto, Newton publicó en 1687 sus Principios Matemáticos de la Filosofía Natural, trilogía de libros que aportaban, entre otros conocimientos, datos muy precisos sobre el movimiento de los cuerpos celestes. Con esta información, Halley pudo predecir que la siguiente aproximación del cometa a nuestro planeta sería en el año 1758. Y así ocurrió. Fue entonces cuando se le bautizó como Cometa Halley. Edmund Halley fue el primero en calcular la órbita de un cometa. Pero este logro no fue una casualidad, pues ya tenía una dilatada experiencia en la investigación. Fue miembro de la Royal Society, la organización de mayor prestigio intelectual y científico de la época. Su incesante curiosidad le hizo viajar por varios países de África y América para estudiar el magnetismo terrestre y calcular la edad de la Tierra según la concentración de sal en los mares. No conforme con semejantes proyectos, se interesó por estudiar la desviación angular de la posición aparente del sol (paralaje), el movimiento y la distancia entre las estrellas (paralaje estelar). Fue además segundo Astrónomo Real y director del Observatorio de Greenwich. No cabe duda que se trataba de un hombre único y poco habitual, al igual que el cometa que lleva su nombre.

COMETA HALLEY/NASA

EDMUND HALLEY/Thomas Murray, 1687

ISAAC NEWTON/Godfrey Kneller, 1689

PRINCIPIOS MATEMÁTICOS DE FILOSOFÍA NATURAL

COMETA HALLEY EN LA BATALLA DE HASTINGS/Tapiz de Bayeux
(Por Claudia)

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