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viernes, 11 de marzo de 2016

EN MIS RATOS LIBROS (X): "EL ESPIRITISMO ANTE LA CIENCIA" (Josep Comas i Solà)

El espiritismo siempre ha sido un terreno abonado para el fraude. Los participantes, dejándose llevar por la credulidad y la sugestionabilidad, suelen conceder un excesivo grado de confianza al médium, quien recurre a hábiles —a veces, burdos— trucos para demostrar sus pretendidos contactos con el mundo de ultratumba. No es difícil fingir un trance mediúmnico y poner una voz cavernosa para hacer creer que un ente desencarnado está manifestándose. Quizá sea más complicado provocar la aparición de un ectoplasma, levitar sillas o mesas y producir extraños ruidos o sonidos musicales. Pero con algo de conocimiento sobre ilusionismo y prestidigitación —y algún compinche infiltrado—, los médiums siempre han recurrido al fraude para impresionar a sus invitados y que no se marcharan defraudados (sobre todo, si habían pagado por asistir). Cuando en la segunda mitad del siglo XIX se puso de moda el espiritismo, las séances atrajeron a miles de personas, unas por curiosidad y otras por el deseo de establecer contacto con algún familiar fallecido. Ni siquiera la alta sociedad de la época fue ajena a este boom, por lo que magistrados, políticos, jueces, militares, condes, príncipes y hasta reyes disfrutaron de aquellas veladas espiritistas, donde podía ocurrir de todo. Fue tal el impacto que produjo la irrupción del espiritismo en occidente —y no digamos su confrontación con la incipiente teoría evolucionista de Darwin—, que también atrajo la atención de notables filósofos, psicólogos y científicos convencidos de que algo de nosotros sobrevive a la muerte. No voy a negar que, en determinados casos, tuviera lugar algún que otro fenómeno anómalo en torno a los médiums que realmente caían en trance, pero mi opinión a día de hoy, tras haber participado hace años en numerosas sesiones espiritistas, examinar decenas de casos y estudiar a fondo la abundante bibliografía existente desde la época de las hermanas Fox hasta la actualidad (me fascina la metapsíquica), es que no hay un solo caso suficientemente extraordinario que me lleve a aceptar la existencia del más allá (ya sabemos aquello de: "Afirmaciones extraordinarias, requieren pruebas extraordinarias"). Sí mantengo la convicción de que algunos médiums son más bien dotados psi o paragnostas, capaces de producir ciertos fenómenos sorprendentes. Lo que cuestiono, por tanto, es la interpretación espiritista o trascendentalista de tales hechos. 

Dicho lo cual, no puedo más que recomendar un pequeño ensayo —apenas conocido, como tantas otras obras desmitificadoras sobre esta cuestión—, que considero fundamental para hacernos una idea veraz sobre los fraudes mediúmnicos. Su título: El espiritismo ante la ciencia. El autor fue el prestigioso astrónomo catalán Josep Comas i Solà (1868-1937). El libro, que vio la luz en 1908 (fue reeditado en 1986 por Alta Fulla, reproduciendo en facsímil la primera edición de la obra), provocó un tremendo enojo en los nutridos círculos espiritistas de Barcelona, que ya conocían de sobra las críticas del astrónomo hacia el espiritismo vertidas en el diario La Vanguardia (una serie de artículos publicados entre el 1 de noviembre y el 20 de diciembre de 1907).

Comas i Solà, sin embargo, dejó claro en su libro que no negaba la posibilidad de que, en dicho contexto, sucediesen fenómenos reales, pero su experiencia —participó en muchas sesiones— le hizo volverse muy escéptico, debido a la condiciones poco óptimas para la experimentación y, sobre todo, a la falta de escrúpulos de médiums y espiritistas. Su honestidad científica —nunca afirmó ni negó nada a priori, sino tras haber investigado— le llevó a reconocer que había un residuo de fenómenos a los que fue incapaz de encontrar una explicación natural, como los raps que escuchó sin contacto y con luz, los movimientos de objetos sin contacto, toques o contactos por miembros invisibles y viento procedente del gabinete oscuro.

Su fructífera labor como astrónomo y, además, como director del Observatorio Fabra en el Tibidabo —realizó detallados estudios sobre Marte e importantes descubrimientos como una estrella variable en la nebulosa de Orión y una nova en la constelación de Perseo—, la compaginó sin problemas con su incursión en el mundo del espiritismo, llevado por su innata curiosidad científica y por la lectura del libro Exteriorización de la motilidad del coronel Albert de Rochas, que daba buena cuenta de las sesiones espiritistas realizadas por la célebre médium Eusapia Palladino. Sorprendido ante hechos que desafiaban toda lógica científica, escribió: “Después de unos quince años de dedicar mis energías intelectuales al estudio de las ciencias físicas, matemáticas y naturales en la universidad y en observatorios, hostigado por mi amor a la Verdad, me encontraba súbitamente con una categoría de fenómenos que superaba quizá en importancia, caso de ser cierta, a mis leyes físicas, a mis ecuaciones diferenciales, a mis estudios del cielo. Y mi sorpresa debía ser tanto mayor por cuanto ni en los libros más superiores de Física, ni en todo cuanto había leído de Filosofía, en el terreno experimental y científico, no se decía ni una palabra siquiera de manifestaciones de exteriorización de la fuerza psíquica”.

A mediados de 1906, asistió por primera vez a una sesión espiritista. La médium se llamaba Carmen Domínguez (en su libro la denominó "Z" para preservar su anonimato). El domicilio del doctor Antonio de Sard era el lugar donde se reunían en torno a la médium. Además de Comas i Solà, también hicieron acto de presencia varios médicos, un ingeniero y un arquitecto. Enseguida, el astrónomo comprobó que la médium ponía serias objeciones cuando él intentaba modificar las condiciones en las que se realizaban las sesiones. La oscuridad era la aliada perfecta para perpetrar cualquier truco. Es más, ella imponía las condiciones a los participantes, que tenían que formar una cadena manteniendo sus manos unidas. Curiosamente, cuando el astrónomo ponía más atención, los fenómenos cesaban ipso facto. “Jamás daré un fenómeno mediúmnico como cierto, observado por mí, si no cuento con mi absoluta autoridad para controlarlo”, adujo Comas i Solà.

El libro es una joya. Nos ofrece un preciso y precioso recorrido por los entresijos del espiritismo. Merece la pena leer lo que Comas i Solà descubrió cuando dicha médium materializó, en diversas sesiones, el presunto fantasma de una joven llamada Leonor. El astrónomo puso incluso en entredicho las investigaciones llevadas a cabo por el premio Nobel de química Sir William Crookes en torno a la médium Florence Cook, que materializaba el fantasma de Katie King. Sus lúcidas reflexiones, su meticulosidad como científico y su honestidad como buscador de la verdad convirtió a Comas i Solà en un excelente desenmascarador de falsos médiums, comparable al jesuita Carlos Mª de Heredia autor de otra excepcional obra titulada Fraudes espiritistas y fenómenos metapsíquicos (1930)—, al investigador psíquico Harry Price y al famoso ilusionista Harry Houdini. Así pues, recomiendo a todo interesado en la materia que bucee en las páginas de esta pequeña gran obra para descubrir el maravilloso mundo del espiritismo fraude...   

EL FABULOSO LIBRO DE COMAS I SOLÀ

COMAS I SOLÀ EN EL OBSERVATORIO DE FABRA

GRABADO DE 1887 QUE MUESTRA UNA SESIÓN DE ESPIRITISMO.
SE OBSERVA UNA GUITARRA LEVITANDO Y UNA MANO ECTOPLÁSMICA
ESCRIBIENDO UN MENSAJE

EL MAGO WILLIAM S. MARRIOTT HACIENDO "LEVITAR" 
UNA MESA CON EL PIE (Aprox. 1910)

(Por Moisés)          

3 comentarios:

  1. Muchísimas gracias por facilitar esta valiosa información. ¡Vosotros sí que sois una joya! Me temo que no va a ser fácil encontrar el ensayo del astrónomo.
    Os dejo un enlace interesante sobre su trabajo en este campo del espiritismo.
    https://www.escepticos.es/repositorio/elesceptico/articulos_pdf/ee_06/ee_06_espiritus_en_el_banquillo.pdf

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  2. Muchas gracias por tus palabras y por el enlace, Isabela. Un beso.

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  3. Impresionante informe.Que un científico de su talla tenga dudas le enaltece.Lo que pocos reconocen es el descubrimiento de la atmósfera de Titán,haciendo éste reconocimiento a g.Kuiper.

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