UN RINCÓN VIRTUAL QUE OBSERVA LA REALIDAD CON OTROS OJOS...

jueves, 30 de junio de 2016

EN MIS RATOS LIBROS (XIII): "CÓMO INTEGRAR TU SOMBRA" (José A. Delgado González)

Carl G. Jung afirmó: "Cada uno de nosotros proyecta una sombra tanto más oscura y compacta cuanto menos encarnada se halle en nuestra vida consciente. Esta sombra constituye, a todos los efectos, un impedimento inconsciente que malogra nuestras mejores intenciones".

La sombra... Ese lado oscuro y lúgubre que todos los seres humanos poseemos. La sombra actúa como si fuese una fuerza maléfica surgida de lo más profundo de nuestro ser. Y utiliza diferentes disfraces. Miremos a nuestro alrededor, pongamos los informativos, leamos la prensa, asistamos a una reunión familiar o de amigos... Discusiones con los compañeros de trabajo, en la barra de un bar, entre vecinos, en las redes sociales... A cada instante, la sombra acecha, reclama la atención, busca desesperadamente manifestarse... Y no resulta fácil controlarla. La ira, la soberbia, el orgullo, el odio, la avaricia, la megalomanía, los celos, la envidia, la lujuria, la infidelidad, el suicidio, el asesinato... Toda clase de emociones negativas está potenciada por esa sombra personal que compartimos los seres humanos. "Cada uno de nosotros lleva consigo un Dr. Jekyll y un Mr. Hyde, una persona afable en la vida cotidiana y otra entidad oculta y tenebrosa que permanece amordazada la mayor parte del tiempo", sostiene Connie Zweig, psicoterapeuta junguiana. Jung decía que la sombra resulta peligrosa cuando no le prestamos la debida atención. Si la ignoramos, se convierte inexcusablemente en una poderosa amenaza, no solo contra los demás, sino, sobre todo, contra nosotros mismos. Por eso, es fundamental conocernos bien y bucear en lo más recóndito de nuestro interior para así descubrir la sombra, asumirla y ejercer un férreo control sobre ella, evitando que sea ella la que nos controle a nosotros. No olvidemos, como bien señala el analista junguiano William A. Miller, que lo que vemos en los demás son aquellos atributos que nos desagradan de nosotros mismos. Se trata de un fenómeno de proyección. Sin duda, trabajar la sombra es un acto vinculado con el llamado proceso de individuación, que tiene como fin la transformación total del individuo, uno de los fundamentos —y, quizá, el objetivo principal— de la psicología profunda o analítica. "Si todavía no has visto al diablo mira tu propio yo", sentenció el poeta sufí Rumi. Y es que todos, aunque no seamos malvados, cometemos malas acciones. El problema radica en negar nuestra propia maldad y proyectarla sobre los demás, algo que ocurre con bastante frecuencia. ¿Y cómo llevar a cabo exitosamente esta particular cruzada contra nuestros demonios internos, esos intrusos procedentes de nuestro inconsciente?

Quien ha dedicado tiempo a desentrañar esa parte oscura que habita en nosotros es José Antonio Delgado González (Madrid, 1972), psicólogo, especialista en psicología junguiana, escritor y licenciado en ciencias ambientales. Su último ensayo versa, precisamente, sobre la sombra. Se titula: CÓMO INTEGRAR TU SOMBRA (2015). He disfrutado mucho con su lectura, porque a pesar de que es un trabajo profundo y muy riguroso, no peca de tedioso, sino al contrario, resulta bastante ameno, ya que su autor emplea un lenguaje muy asequible y expone casos a modo de ejemplos, para comprender mejor cómo la sombra hace acto de presencia, incluso en situaciones muy cotidianas. La sombra, sostiene Delgado, nos enfrenta a un auténtico conflicto. No en vano, está constituida por todo aquello que rechazamos, reprimimos o suprimimos. Puede expresarse en sueños o en determinados mitos modernos, como el tema OVNI (proyectamos en los extraterrestres nuestro lado más oscuro y perverso, cosa que observamos en films de ciencia-ficción como Independence Day, por ejemplo). Todo aquello que no nos gusta de los demás, es fiel reflejo de nuestra propia sombra. "La sombra tiene una relación íntima con lo inconsciente colectivo, en tanto que bajo los dominios de los contenidos personales de lo inconsciente personal (el subconsciente freudiano) encontramos los residuos vitales y dinámicos de lo inconsciente colectivo (los arquetipos)", aclara Delgado. Tomar conciencia de nuestros deseos reprimidos es, para el autor, lo más significativo en el proceso de integración de la sombra. De no ser así, "la red de telaraña que crea las proyecciones de los contenidos de la sombra aísla al individuo del mundo y de sí mismo. En esa situación la persona vive en un mundo ilusorio, creado por sus propias fantasías inconscientes y reproduce sus conflictos allí donde va, de modo que con persistencia se dedica a destruir su propia vida y la de aquellos que le rodean", explica. Si tomamos conciencia de los contenidos de la sombra, nos resultará fácil caer en la cuenta de lo que somos capaces de hacer. Comprenderemos entonces lo injustos que somos, los errores que cometemos y el daño que podemos llegar a hacer a quienes nos rodean, sin haber sido siquiera conscientes de ello.

José Antonio Delgado analiza en su libro los tres niveles de sombra enumerados por la psicología analítica: la sombra individual, la cultural (o nacional) y la arquetípica. Asimismo, se refiere a la sombra proyectada por el estado islámico en estos momentos. Por otro lado, examina la simbología que subyace en el Apocalipsis de san Juan, donde puede apreciarse claramente el enfrentamiento entre la conciencia (el yo) y lo inconsciente (la sombra). No olvida referirse al papel que juega Saturno en la astrología y en la filosofía hermética, ya que siempre se le asoció con lo oscuro, lo infernal, lo destructivo... Otro capítulo lo dedica a la noche oscura del alma, estableciendo un lazo entre la vía mística detallada por san Juan de la Cruz y el proceso de individuación descrito por Jung, cuya culminación es la autorrealización o completa renovación de la personalidad, una vez que el individuo ha ampliado su consciencia y ha adquirido un conocimiento veraz de sí mismo y del mundo.              

En definitiva, creemos que Cómo integrar tu sombra —editada por el propio autor— es una obra esencial, de obligada lectura en los tiempos convulsos que nos ha tocado vivir, donde la sombra, individual y colectiva, está eclipsando la poca luz que irradiamos los seres humanos. Ojalá fuésemos todos conscientes de esta poderosa fuerza maligna que forma parte de nuestra compleja naturaleza humana, para mantenerla a raya y, entre todos, hacer de este mundo un lugar más luminoso, pacífico y armónico. Si no hacemos nada por cambiar nosotros mismos, por mejorar nuestros aspectos internos, no esperemos que los demás cambien. El destino de la humanidad está en juego. Y la sombra intentará por todos los medios tomar sus riendas para conducirnos a una inevitable hecatombe...

Web del autor: http://www.joseantoniodelgadoescritor.com




(Por Moisés)

martes, 28 de junio de 2016

HABLAMOS DE "EXPLORANDO NUEVOS HORIZONTES" EN 'NIT DE MISTERIS', DE ALFONSO TRINIDAD

Durante la madrugada del sábado al domingo fuimos entrevistados en el programa NIT DE MISTERIS (Radio Marca Barcelona), conducido por Alfonso Trinidad. Con él y Álex Muniente charlamos de forma distendida sobre algunos contenidos de nuestro libro "EXPLORANDO NUEVOS HORIZONTES": fenómenos paranormales, temas fronterizos de la ciencia y otras cuestiones vinculadas a lo heterodoxo. En el siguiente enlace, pueden escuchar o descargar la entrevista...



sábado, 25 de junio de 2016

"ENIGMAS" Y "AÑO CERO" NOS PUBLICAN TRES ARTÍCULOS

Informamos de tres artículos nuestros publicados recientemente. En el nuevo monográfico de la revista ENIGMAS, "MISTERIOS DE LA IGLESIA", aparece un artículo firmado por Moisés Garrido que lleva por título: "JESUCRISTO. LA OTRA CONSPIRACIÓN", cuyo planteamiento es la inexistencia histórica de Jesucristo y su enfoque como arquetipo universal. Hay numerosos elementos biográficos en torno a dicha figura que están plagiados de hombres-dioses precedentes, pertenecientes a religiones paganas o mistéricas. ¿Es la Biblia un libro fiable o está manipulado? ¿Son fidedignas las fuentes evangélicas? Por su parte, Claudia M. Moctezuma publica un artículo en la revista ENIGMAS del mes de julio titulado: "¿PUEDE DEMOSTRAR LA FÍSICA CUÁNTICA QUE EXISTE VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE?". Numerosos científicos se preocupan por examinar los límites de la conciencia y las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM). ¿Qué opinan sobre la posibilidad de una vida post-mortem? En dicho trabajo, se exponen sus opiniones e investigaciones. Por último, Moisés y Claudia publican en AÑO CERO de julio un artículo bajo el título: "PROYECTO HIBRIDACIÓN", donde analizan los presuntos encuentros sexuales con alienígenas protagonizados por algunas personas. ¿Son experiencias reales o alucinatorias? ¿Qué fin tendrían esos experimentos? ¿Se estaría creando una raza híbrida entre humanos y extraterrestres como aseguran los abducidos? Esperamos que estos tres trabajos resulten de vuestro interés.    





martes, 21 de junio de 2016

ENTREVISTA EN "ESPACIO EN BLANCO" (R.N.E., 19-06-16) SOBRE NUESTRO LIBRO "EXPLORANDO NUEVOS HORIZONTES"

La madrugada del pasado día 19 de junio fuimos entrevistados durante una hora por el conocido periodista Miguel Blanco, que conduce el programa "ESPACIO EN BLANCO" en Radio Nacional de España. Charlamos de algunos de los contenidos de nuestro libro EXPLORANDO NUEVOS HORIZONTES (Edit. Guante Blanco): el espiritismo y los fenómenos metapsíquicos, el chamanismo y las leyendas de mujeres-vampiro en México, las extrañas muertes de científicos, etc. Podéis escucharlo o descargarlo en el siguiente enlace:



MIGUEL BLANCO, MOISÉS GARRIDO Y ENRIQUE DE VICENTE 

LA MÉDIUM FLORENCE COOK

EL FANTASMA DE KATIE KING

LEVITACIÓN DE UNA MESA 
CON LA MÉDIUM EUSAPIA PALLADINO

sábado, 18 de junio de 2016

ENTREVISTA EN "LA ESCÓBULA DE LA BRÚJULA" (Radio4G, 17-06-16)

Nuestros queridos amigos David Sentinella y Jesús Callejo tuvieron la amabilidad de entrevistarnos anoche en el programa "LA ESCÓBULA DE LA BRÚJULA" (Radio4G), con motivo de la publicación de nuestro libro "EXPLORANDO NUEVOS HORIZONTES" (Edit. Guante Blanco). Charlamos sobre médiums y fenómenos metapsíquicos, física cuántica y parapsicología, profecías del fin del mundo... En el siguiente enlace podéis escuchar o descargar la entrevista:



DAVID SENTINELLA, JUAN I. CUESTA Y JESÚS CALLEJO
("La Escóbula de la Brújula", Radio4G)

jueves, 16 de junio de 2016

ENTREVISTA SOBRE NUESTRO LIBRO "EXPLORANDO NUEVOS HORIZONTES" EN RADIO GALEGA

Esta pasada noche fui entrevistado por Antón Rebollido en su programa "Milenio", de Radio Galega, para hablar de nuestra reciente obra "EXPLORANDO NUEVOS HORIZONTES" (Edit. Guante Blanco). Durante la entrevista, abordamos algunos asuntos que tocamos en el libro, como: parapsicología científica, escepticismo, búsqueda de vida extraterrestre, experiencias extracorpóreas, desapariciones de científicos, etc. Aquí os dejo enlace al audio:



ANTÓN REBOLLIDO ("Milenio", Radio Galega)

(Por Moisés)

miércoles, 15 de junio de 2016

"EXPLORANDO NUEVOS HORIZONTES" (Moisés Garrido y Claudia M. Moctezuma, "Némesis Radio", Radio Inter, 12-06-16)

Este pasado domingo fuimos entrevistado en el programa "NÉMESIS RADIO" (Radio Inter), conducido por Antonio Pérez y José Antonio Martínez. Charlamos de nuestro libro "EXPLORANDO NUEVOS HORIZONTES". En el siguiente enlace, podéis escuchar la entrevista...



ANTONIO PÉREZ Y JOSÉ A. MARTÍNEZ 
DURANTE LA EMISIÓN DE "NÉMESIS RADIO"

viernes, 10 de junio de 2016

LOS ARCHIVOS DE LOS INVESTIGADORES, UNA TAREA PENDIENTE

Los investigadores y divulgadores de temas paranormales, ufológicos y afines que ya contamos con cierta edad, hemos tenido siempre por costumbre desde nuestros inicios coleccionar muchísima información a modo de recortes de prensa, informes, cuestionarios, cartas, boletines, revistas, libros, cassettes, vídeos, etc. Consideramos primordial reunir gran cantidad de datos en nuestros archivos. El coleccionismo es, pues, una actividad inherente a estas temáticas. Además, muchos de nosotros mantuvimos en su día un prolífico intercambio epistolar (recuerdo la abundante correspondencia que mantuve en los años 80 y 90 con Manuel Carballal, Pedro P. Canto, Javier Sierra, Antonio RiberaClara Tahoces, Raúl Núñez, Ignacio DarnaudeCarlos G. FernándezBruno Cardeñosa, José Mª Casas-Huguet, José Manuel DuránRafael CabelloJosé Garrido, Alfonso Galeano, José Juan Montejo, Ángel L. ChineaManuel Gómez Ruiz, etc.). Es fundamental, por tanto, que toda esa documentación sea tratada de forma que garanticemos su conservación y preservación. No solo ya pensando en nosotros mismos, sino en nuestros futuros herederos. El ufólogo Jacques Scornaux afirma que "la salvaguarda de archivos ufológicos es una prioridad que no preocupa a la mayoría de los que trabajan (o han trabajado) sobre la cuestión OVNI". Y lleva razón. Es aplicable también a quienes trabajan en parapsicología. Es triste ver el pésimo estado en que se encuentran los archivos de numerosos investigadores. El abandono es absoluto. Documentos atacados por la suciedad, la humedad y los insectos. El desorden es otro factor negativo. De nada sirve tener unos archivos llenos de documentos si luego somos incapaces de encontrar un dato que necesitamos en un momento determinado. Otro problema es el destino final de muchos de esos archivos. Hay gente que abandona estos temas y decide tirar todos sus archivos a la basura. O, tras su muerte, son los familiares quienes destruyen todos los documentos, acabando de esa manera con muchísimos años de recopilación de un material que podría servir a futuras generaciones. Documentos que no tienen el menor valor económico, pero sí en cambio un enorme valor histórico. No quisiera que eso pasara en mi caso. Es triste pensar que todo el ingente trabajo que hay detrás de mis archivos, algún día desaparecerá como yo. La única forma de impedirlo es que algún particular o una institución se haga cargo en un futuro del material. Ignacio Darnaude decidió entregarme a finales de 2012 todos sus archivos y correspondencia. La tarea que Claudia y yo nos propusimos en su momento es asegurar su conservación, seleccionando los recortes y los informes (reparándolos debidamente cuando presentan daños debido a las grapas, las gomillas y las dobleces) para clasificarlos correctamente en nuevas carpetas definitivas, a la vez que digitalizar aquellos artículos y noticias de interés, con el objeto de compartirlos con otros interesados. Como objetivo, está también hacer una base de datos en el futuro. Es necesario dedicar tiempo a esos archivos, aunque tenemos que compaginarlo con otras obligaciones. Poco a poco, vamos avanzando. Asimismo, es conveniente aprovechar las nuevas tecnologías para digitalizar audios y vídeos.

Escribo estas líneas el DÍA INTERNACIONAL DE LOS ARCHIVOS. Mis archivos son mi propia biografía. Forman parte de mi vida. Guardan recuerdos inolvidables, documentos epistolares de investigadores que ya nos dejaron, fotografías de mis inicios en los temas del misterio, antiguos recortes de prensa de cuando se hacía periodismo de verdad, informes de casos OVNI y paranormales, documentos confidenciales relacionados con sectas y fraudes esotéricos, tablas de experimentos ESP y PK, cassettes con entrevistas a testigos, programas de radio y conferencias, etc. La importancia de los archivos es, por tanto, enorme. Es nuestra principal fuente de información. Y por eso no se pueden abandonar ni descuidar lo más mínimo. Constantemente, hemos de actualizarlos, clasificarlos y cuidarlos con esmero. Hoy, más que en épocas precedentes, los archivos en papel han de ser tratados como auténticas reliquias y mantenerlos casi con el mismo cuidado que las piezas de un museo. No podemos menospreciarlos a causa del imparable avance de las nuevas tecnologías. Nunca un pdf podrá transmitirnos la misma sensación que un documento escrito con una vieja Olivetti. Ni un email resulta tan evocador como una antigua carta escrita a mano o mecanografiada. Aprendamos a convivir con ambos mundos (el del papel y el de lo digital), pero recordando y valorando siempre todo aquel ingente esfuerzo que suponía para muchos de nosotros clasificar y archivar miles de documentos y recortes de prensa. Un trabajo que mereció la pena, sin duda, aunque hoy, desgraciadamente, no se aprecie lo más mínimo.  

























(Por Moisés)

martes, 7 de junio de 2016

DOSSIER DE PRENSA DE NUESTRO LIBRO "EXPLORANDO NUEVOS HORIZONTES"

Nuestro libro "EXPLORANDO NUEVOS HORIZONTES" (Edit. Guante Blanco) ya está a la venta desde hace días. La editorial nos informa que está teniendo muy buena acogida, lo cual celebramos. No perdáis la oportunidad de conseguir un ejemplar. ¿Cómo? A continuación, en el DOSSIER DE PRENSA, os podéis informar detalladamente de las tres formas de adquirirlo:
  







domingo, 5 de junio de 2016

OSNIS: OBJETOS SUBMARINOS NO IDENTIFICADOS

En el nº de junio de la revista AÑO CERO aparece publicado un artículo de mi autoría titulado "BASES ALIENÍGENAS BAJO LAS AGUAS". He de aclarar que escribí el título con signos de interrogación, que conste, porque no tengo pruebas definitivas sobre que eso sea así. Expongo casos, sumamente interesantes y extraños, y planteo hipótesis. Es más, desde hace tiempo, la HET (Hipótesis Extraterrestre) no me parece la más convincente para explicar la complejidad de estos fenómenos anómalos (quienes me conocen bien saben de sobra que mis planteamientos se dirigen hacia derroteros paraufológicos). Sea como fuere, lo cierto es que grandes ufólogos como Antonio Ribera, Jacques Vallée, John A. Keel, Michel Bougard, etc. han mostrado un enorme interés hacia los numerosos casos en los que se observan OSNIs cerca del mar o bajo su superficie. Con motivo de dicho artículo, fui entrevistado brevemente esta pasada madrugada por mi amigo Bruno Cardeñosa en su programa "La Rosa de los Vientos" (Onda Cero). He aquí el enlace a la entrevista:



(Por Moisés)

martes, 31 de mayo de 2016

EN MIS RATOS LIBROS (XII): "EL ALMA DEL ATEÍSMO" (André Comte-Sponville)

Los ateos, por prejuicios, suelen ser tildados de materialistas, superficiales, insensibles, deshonestos... Y nada más lejos de la realidad. La ética no depende de la fe en Dios. Tiene que ser autónoma y no estar sometida al teísmo, como reivindica el naturalismo. Negar la existencia de Dios no lleva a una persona a comportarse de modo inmoral. Tampoco es cierto que el ateísmo conduzca al relativismo moral y al nihilismo. Un ateo también se conmueve viendo una puesta de sol, se emociona observando el cielo estrellado, se enamora, se preocupa por el prójimo, cumple con las leyes y hasta puede sentirse atraído por la espiritualidad y la mística.

Ciertas sociedades, como la norteamericana, estigmatiza al ateo. Está muy mal visto. Y no digamos en los regímenes islámicos, en los que se persiguen, se torturan y se asesinan a los no creyentes. El ateísmo sigue siendo algo minoritario, pero resulta llamativo cómo en occidente está creciendo el número de ateos y agnósticos (según las encuestas, el 45% de los británicos no cree en Dios; en España, la cifra de no creyentes alcanza ya casi el 30%). Además, muchos creyentes no son practicantes y viven totalmente ajenos a la cuestión religiosa, siendo tan indiferentes como los ateos. Se calcula que en el mundo hay cerca de 800 millones de personas que no creen en Dios. "En una sociedad saludable se tiende al ateísmo generalizado y la inseguridad social a una amplia difusión de la fe en Dios", señala el catedrático de Sociología Phil Zuckerman. Parece ser que en aquellas sociedades donde hay una buena distribución de alimentos, un sistema de sanidad pública y acceso a viviendas dignas, la religiosidad disminuye. Y al revés, en aquellas sociedades donde hay escasez de alimentos y vivienda y la vida es menos segura, las creencias religiosas están más arraigadas. Según el Informe sobre Desarrollo Humano, elaborado por la ONU en 2004, los países que ocupaban los cinco puestos superiores en términos de desarrollo humano general (esperanza de vida, tasas de alfabetización de adultos, renta per capita y logros educativos) eran Noruega, Suecia, Australia, Canadá y los Países Bajos. En estos países, se registran elevadas cotas de ateísmo. En otros estudios, como el llevado a cabo por Fox y Levin en el año 2000, se descubren que los países con elevadas tasas de homicidios son muy religiosos y tienen muy bajos niveles de ateísmo, mientras que los países con las tasas más bajas de homicidios tienden a ser países laicos con altos niveles de ateísmo. Creo que estos datos son muy significativos y destruyen muchos tabúes en torno a la presunta malignidad del ateísmo.

Precisamente, uno de los argumentos defendidos por los ateos para cuestionar la existencia de Dios —además de sustentar que las interpretaciones sobrenaturales no explican los mecanismos causales que rigen la naturaleza, ni la hipótesis del diseño inteligente explica los fenómenos biológicos— es lo injustificado que resulta tanto sufrimiento en el mundo. El ateo afirma que, si existiera Dios y tuviera esa infinita misericordia que los teístas le atribuyen, es improbable que hubiera en el mundo tanto mal y tanto sufrimiento gratuito (sin duda, se trata de un problema teológico irresoluble, por lo que de poco sirve la teodicea agustiniana). La cosa se complica aún más cuando vemos que la mayoría de delincuentes y criminales que cumplen condena son creyentes y quienes más se oponen a la pena de muerte son los que carecen de creencias religiosas (el 75% de los católicos está a favor de la pena de muerte). Otras encuestas apuntan a que los ateos o agnósticos están más dispuestos a ayudar a los pobres que los que se consideran religiosos. Por tanto, tampoco la fe en Dios contribuye mucho a mejorar este mundo. Es, pues, insostenible pensar que la moralidad requiere necesariamente de un soporte religioso (sabemos, además, lo castrante y represiva que ha sido siempre la moral judeocristiana). En este sentido, no puedo estar más de acuerdo con el filósofo David O. Brink"Debemos reflexionar sobre cómo puede la moralidad ayudar a la religión. Lo que ya no es tan evidente es en qué puede ayudar la religión a la moralidad"

Dicho lo anterior, lo cual he considerado necesario antes de entrar en materia, me centro ya en la excelente obra que deseo recomendar en esta ocasión. Se trata de El alma del ateísmo (Paidós, 2006), del filósofo francés André Comte-Sponville. La leí nada más publicarse y me sentí muy identificado con la visión ateísta del autor, tan reflexiva y próxima a la espiritualidad, profundamente respetada por él, como se aprecia cuando advierte que "la espiritualidad es demasiado importante como para dejarla en manos de los fundamentalismos". No es de extrañar, pues, que aborde la posibilidad de vivir bien sin religiones. No busca erradicarlas, pues considera que forman parte de la historia, la sociedad y el mundo, pero sí de combatir el oscurantismo, el fanatismo y la superstición que las nutren. ¿Cómo? Mediante el laicismo. "Todavía es necesario que esta laicidad no sea un cascarón vacío ni una forma elegante de amnesia o de negación, a modo de un nihilismo refinado", sostiene.

Este autor se educó en el cristianismo, creyó en Dios, aunque le asaltaban serias dudas. Hasta que a los 18 años perdió por completo la fe. "Fue como una liberación: ¡todo se volvía más simple, más ligero, más abierto, más fuerte! (...) ¡Qué libertad! ¡Qué responsabilidad! ¡Qué júbilo! Sí, desde que soy ateo, tengo la sensación de que vivo mejor: más lúcidamente, más libremente, más intensamente", asegura. Sin embargo, no hace proselitismo ateo. "El ateísmo no es un deber ni una necesidad. Tampoco, la religión. Lo que tenemos que hacer es aceptar nuestras diferencias", agrega.

El libro remueve neuronas e invita a la reflexión, a revisar nuestras ideas obsoletas, a cuestionar lo sobrenatural, pero admitiendo a su vez que estamos rodeados de misterios, de magia, de belleza... "Prefiero aceptar el misterio como lo que es: la parte ignota o incognoscible que envuelve cualquier conocimiento y cualquier existencia, la parte inexplicable que implica o con la que se topa cualquier explicación". Frase para enmarcar. Pues sí, aceptemos nuestra incapacidad para explicar hechos que escapan a nuestra lógica, que nos resultan incomprensibles. Pero no usemos en vano el comodín de Dios o de lo sobrenatural para disimular nuestra ignorancia. "Llamar a este misterio 'Dios' es una fácil manera de tranquilizarse sin hacerlo desaparecer", arguye. Y opta por el silencio frente al silencio del universo: "El universo constituye un misterio suficiente. ¿Qué necesidad habría de inventar otro?". Hay algo de misticismo en sus palabras, qué duda cabe. El filósofo David Hume observó que, en ocasiones, el misticismo y el ateísmo se confunden, cuando se refieren, sobre todo, a la imposibilidad de definir lo trascendente, pues todo lo que se diga sobre Dios, lo Absoluto, la Eternidad, etc. lleva la carga del antropomorfismo. El silencio es la mejor opción. Nietzsche afirmó: "Soy místico y no creo en nada". Otro filósofo, Alexandre Kojève, llegó a decir: "Toda mística auténtica es de hecho más o menos atea". Sponville incluso ha protagonizado algunas experiencias muy parecidas a las descritas por los místicos y no se ruboriza a la hora de contarlas en su ensayo. Es lo que Freud llamó el "sentimiento oceánico". "Sí, yo he vivido eso, como muchos de nosotros, y nunca experimenté luego nada más intenso, ni más deleitoso, ni más perturbador, ni más tranquilizador —admite Sponville. ¿Un éxtasis? Yo no utilizaría esta palabra: ya no habría un afuera hacia el cual salir. Más bien un éntasis: la experiencia de una interioridad (pero que me contiene y que yo no contengo), de una inmanencia, de una unidad, de una inmersión, de un adentro. ¿Una visión? En todo caso no en el sentido en que se entiende ordinariamente. No he vivido nada más simple. No he vivido nada más natural. ¿Un misterio? Sin duda, pero indisociable de una evidencia. ¿Una revelación? Si se quiere. Pero sin mensaje ni secreto". Por eso, según él, la espiritualidad es fundamental incluso para los ateos. No puede ser monopolizada por la religión, máxime cuando muchas veces hace un uso indebido e incorrecto de aquella. "Es el aspecto más noble del hombre, o más bien su función más elevada, que nos convierte en algo distinto a las bestias, más y mejor que los animales que también somos", enfatiza. Por tanto, carecer de religión no es una razón para renunciar a una vida espiritual. 

Según Sponville, no es necesario creer en Dios para pensar que la sinceridad es preferible a la mentira, que la generosidad es preferible al egoísmo y que la compasión es preferible a la crueldad. Quien carece de fe lo sabe exactamente igual que quien posee fe. "Se tenga o no una religión, esto no le exime a uno de respetar al otro, su vida, su libertad y su dignidad", afirma. Se trata de actuar humanamente, y no guiados por supuestos dictados celestiales. ¿Qué valor moral tendría no cometer injusticia por temor a un castigo divino? ¿O en hacer el bien pensando en la salvación en vez de actuar por deber o por amor? "Lo que da valor a una vida humana no es la fe, tampoco la esperanza, sino la cantidad de amor, de compasión y de justicia de que somos capaces", subraya el autor. 

A pesar de su ateísmo, reconoce sentirse atraído por el budismo y el taoísmo (especialmente, por el zen). Sus adeptos, aduce, no constituyen tanto Iglesias como escuelas de vida o sabiduría. Son una mezcla de espiritualidad, moral y filosofía. "Buda, Lao-Tsé o Confucio no son dioses ni apelan a ninguna divinidad, a ninguna revelación, ni a ningún Creador personal o trascendente. No son más que hombres libres o liberados. No son más que sabios o maestros espirituales", explica. También se interesa por el panteísmo spinozista: "Deus sive Natura" ("Dios, o sea, la Naturaleza"), más próximo al ateísmo que a la religión. Para Sponville, la gran pregunta es la que efectuó Leibniz"¿Por qué hay algo y no más bien nada?". Una pregunta que carece de posible respuesta, pero que resulta fascinante y estimulante y que nos remite a lo que Sponville llama "el misterio del ser". "Nos despierta de nuestro sueño positivista. Sacude nuestros hábitos, nuestras familiaridades y nuestras pretendidas evidencias. Nos arranca, al menos, durante un tiempo, de la aparente banalidad de todo, de la aparente normalidad de todo. Nos devuelve al primer asombro: ¡hay algo y no nada!", sugiere.

No le cuesta admitir que los ateos no tienen pruebas de la inexistencia de Dios. Pero asegura que el asunto es menos embarazoso para el ateísmo que para la religión, no solo porque la carga de la prueba incumba a quien afirma, sino además porque "solo se puede probar, en el mejor de los casos, lo que es, y no, a escala del infinito, lo que no es". Tampoco se puede probar que Papá Noel no existe, añade. Y concluye que la ausencia de prueba sobre la existencia de Dios es un argumento contra cualquier religión teísta. "Si esto no es todavía una razón para ser ateo, es como mínimo una para no ser creyente". Confiesa que su principal razón para no creer en Dios es carecer de cualquier experiencia de él. Reconoce que es un argumento simple, pero uno de los más fuertes. "Nadie apartará de mi cabeza que, si Dios existiera, debería hacerse ver o sentir más", alega. ¿Qué motivo tendría Dios para ocultarse? ¿Acaso es compatible la idea de un Dios que se oculta con la idea de un Dios Padre? Según Sponville, si Dios se oculta para preservar nuestra libertad sería suponer que la ignorancia es un factor de libertad. Además, desde un punto de vista teórico, la creencia en Dios equivale a tratar de explicar algo que ignoramos —por ejemplo, el origen del universo y de la vida— con algo que entendemos aún menos: Dios. "El conocimiento es lo que nos libera, y no la ignorancia", puntualiza. Precisamente, ahí radica el espíritu del laicismo.

Considera, asimismo, que somos criaturas mediocres, insignificantes. No somos nada en relación a la vastedad del universo. "Digamos que carezco de una idea demasiado elevada de la humanidad en general, y de mí mismo en particular, como para imaginar que Dios sea la causa tanto de esta especie como de este individuo. Por todas partes, ¡hay tanta mediocridad! ¡Tanta bajeza!", afirma. Somos ridículos e imperfectos, en caso de haber sido hechos a imagen y semejanza de Dios. Resulta poco factible que unas criaturas tan defectuosas como somos, hayamos sido concebidas por un Creador perfecto, omnisciente y omnipotente. Por tal motivo, manifiesta que "creer en Dios es un pecado de orgullo. Sería atribuirse una gran causa para un efecto tan pequeño. El ateísmo, al contrario, es una forma de humildad"

En suma, estamos ante una obra profunda, pero a la vez sencilla, esclarecedora y transgresora, que pretende exponer las ventajas de una espiritualidad laica, sin Dios, sin dogmas y sin Iglesia. Quizá, eso sea el remedio para alcanzar una convivencia pacífica, alejada de las barbaries que durante siglos han cometido las religiones en nombre de Dios, una lacra que aún persiste en pleno siglo XXI.


ANDRÉ COMTE-SPONVILLE
(Por Moisés)